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1Él reunió a los doce[[66]] y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para curar enfermedades. 2Los mandó a predicar el Reino de Dios y a sanar los enfermos. 3Jesús les dijo, «No lleven nada para su viaje, ni bastón, ni billetera, ni pan, ni dinero; ni lleven dos abrigos. 4A cualquier casa que entren, quédense allí y salgan de allí. 5Si alguien no los recibe, cuando salgan de esa ciudad sacúdanse hasta el polvo de los pies como testimonio en contra de ellos.»

6Ellos salieron y fueron por todas los pueblos[[67]] predicando la Buena Nueva y curando en todas partes. 7Herodes el tetrarca escuchó todo lo que estaba siendo hecho por Jesús[[68]], y estaba perplejo porque algunos decían que Juan había resucitado de entre los muertos, 8otros decían que Elías había aparecido y otros que uno de los profetas antiguos había resucitado. 9Herodes dijo, «A Juan yo lo he decapitado, pero ¿quien es este de quien oigo tales cosas?» Él buscaba como verlo. 10Cuando los apóstoles regresaron, le contaron las cosas que habían hecho.

Él los reunió, y se retiró a un lugar desierto de una ciudad llamada Betsaida. 11Pero las multitudes al percibirlo, lo siguieron. Él les dio la bienvenida, y les hablo del Reino de Dios, y curó a quienes necesitaban sanación. 12El día comenzó a apagarse; y los doce fueron y le dijeron, «Envía a la multitud de regreso, para que puedan ir a los pueblos de los alrededores a descansar y a comer, porque estamos en un lugar desierto.»

13Pero Él les dijo, «Ustedes, denles algo de comer.»

Dijeron, «No tenemos más que cinco pedazos de pan y dos pescados, tendríamos que ir a comprar comida para todas estas personas.» 14Porque eran cerca de cinco mil personas.

Él le dijo a sus discípulos, «Hagan que se sienten en grupos de unos cincuenta cada uno.» 15Así lo hicieron, e hicieron que todos se sentaran. 16Él tomó los 5 pedazos de pan y los dos pescados, y mirando al cielo, los bendijo, y los partió, y los dio a los discípulos para repartir entre la multitud. 17Comieron, y quedaron llenos. Reunieron doce canastos de los pedazos que quedaron.

18Ocurrió, mientras él rezaba sólo, que los discípulos estaban con Él y Él les preguntó «¿Quién dicen las multitudes que soy yo?»

19Ellos contestaron, «`Juan el Bautista,´ pero otros dicen, `Elías´ y otros, que uno de los antiguos profetas que ha resucitado.»

20Él les dijo, «Pero ¿quién dicen ustedes que soy yo?»