11Un ángel del Señor se le apareció a la derecha del altar de incienso. 12Zacarías se perturbó cuando lo vio, y el miedo se apoderó de él. 13Pero el ángel le dijo, «No tengas miedo, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada, y tu esposa Isabel, te dará un hijo, y tu debes llamarlo Juan. 14Tendrás alegría y satisfacción; y muchos se alegrarán por su nacimiento. 15Porque él será grande ante la vista del Señor, y no beberá vino ni bebidas fuertes. Él estará lleno de Espíritu Santo, incluso desde el vientre de su madre. 16Él convertirá a muchos hijos de Israel al Señor, su Dios. 17Él ira delante de él en el espíritu y poder de Elías, `para voltear los corazones de los padres hacia los niños,´ y al desobediente a la sabiduría del justo; y alistará gente preparada[[3]] para el Señor.»

18Zacarías le dijo al ángel, «¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque soy un hombre viejo, y mi esposa ya está avanzada en años.»

19El ángel le respondió, «Soy Gabriel, que está en la presencia de Dios. Fui enviado para hablarte, y traerte esta buena noticia. 20Observa, quedarás en silencio y no podrás hablar, hasta el día que estas cosas ocurran, porque no creíste mis palabras, que se cumplirán en el tiempo apropiado.»

21La gente estaba esperando a Zacarías, y se asombraban por la demora en el templo. 22Cuando él salió, no podía hablarles, y ellos percibieron que él había tenido una visión en el templo. El continuó haciéndoles señales, y permaneció mudo. 23Ocurrió, cuando los días de su servicio se completaron, que él partió a su casa. 24Después de esto Isabel, su esposa, concibió, y se escondió 5 meses, diciendo, 25«Porque el Señor ha hecho esto, en los días que me ha mirado, para alejar mi pena ante los hombres.»

26En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a la ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27donde una virgen comprometida en matrimonio con un hombre de nombre José, de la casa de David. El nombre de la virgen era María. 28Habiendo llegado, el ángel le dijo, «¡Alégrate, tu inmensamente favorecida[[4]]! El Señor está contigo. ¡Bendita eres entre las mujeres!»

29Pero cuando ella lo vio, se perturbo con lo que decía, y se preguntó el significado de aquel tipo de saludo. 30El ángel le dijo «No te asustes María, porque has encontrado gracia de Dios. 31Observa, concebirás en tu vientre, y traerás un hijo, y le pondrás por nombre `Jesús.´ 32Él será grande, y será llamado el Hijo del Más Alto. El Señor Dios le dará el trono de su padre, David, 33y reinará sobre la casa de Jacob por siempre. No habrá fin para su Reino.»

34María le dijo al ángel, «¿Cómo puede ser esto, considerando que no me ha conocido hombre alguno[[5]]

35El ángel le respondió, «El Espíritu Santo vendrá a ti, y el poder del Más Alto te cubrirá. Por eso también el santo que nacerá de ti será llamado el Hijo de Dios. 36Observa, Isabel, tu pariente, también ha concebido un hijo a su avanzada edad; y este es el sexto mes para la que era llamada estéril. 37Porque nada es imposible para Dios[[6]]

38María dijo, «Observa, soy la sierva del Señor; que se cumpla en mí de acuerdo a tu palabra.» Entonces el ángel se alejó de ella.

39María se levanto en esos días y fue con afán a la región montañosa, a una ciudad de Judea, 40y entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41Sucedió que cuando Isabel escuchó el saludo de María, el bebe saltó en su vientre, e Isabel se llenó del Espíritu Santo. 42Ella llamó con fuerte voz y dijo, «¡Bendita eres entre las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre! 43¿Por qué soy tan favorecida para que la madre del Señor venga a mi? 44¡Porque, cuando la voz de tu saludo llegó a mis oídos, el bebé saltó en mi vientre de felicidad! 45¡Bendita es la que ha creído, porque se cumplirán las cosas que le han sido dichas por el Señor!»