34«Así que tengan cuidado, o sus corazones serán cargados con vicios, embriaguez y las preocupaciones de esta vida y ese día les vendrá de repente. 35Pues vendrá como una trampa para todos aquellos que se encuentran en la superficie de la tierra. 36Así que tengan cuidado siempre, recen para ser contados como dignos de escapar a todas estas cosas que pasarán, y para estar frente al Hijo del Hombre.»

37Todos los días estaba Jesús enseñando en el templo, y todas las noches iba y pasaba la noche en el monte llamado Olivos[[183]]. 38Todas las personas llegaban temprano en la mañana al templo para escucharlo.

22

1Ahora estaba cerca la festividad en la que se come pan sin levadura y que es llamaba fiesta de la Pascua. 2Los jefes de los sacerdotes y los escribas buscaban como podrían matarlo, pues le tenían miedo a la gente. 3Satanás entró en Judas que también era llamado Iscariote y que estaba contado entre los doce. 4Fue, y habló con los jefes de los sacerdotes[[184]] y capitanes sobre la forma como podría entregarlo. 5Ellos se alegraron, y acordaron darle dinero. 6El aceptó, y buscó una oportunidad para entregarlo en ausencia de la multitud. 7Llegó el día del pan sin levadura, en el cual el cordero de Pascua[[185]] debe ser sacrificado. 8Jesús envió a Pedro y Juan, diciendo, «Vayan y preparen la Pascua para nosotros, para que podamos comer.»

9Ellos le dijeron, «¿Donde deseas que la preparemos?»

10Él les dijo, «Observen, cuando hayan entrado a la ciudad, se encontrarán con un hombre que carga una jarra de agua. Síganlo a la casa en la que entre. 11Díganle al dueño de la casa, `El Maestro te dice, «¿Donde está el cuarto para invitados, donde podré comer el cordero de Pascua con mis discípulos?»´ 12Él les mostrará un cuarto en el segundo piso, amplio y amoblado. Hagan los preparativos allí.»

13Ellos fueron, encontraron las cosas como Jesús había dicho, y prepararon la Pascua. 14Cuando la hora había llegado se sentó con los doce apóstoles. 15Les dijo, «Realmente he deseado comer esta cena de pascua con ustedes antes de sufrir, 16porque les digo, no volveré a comer de esta por medio alguno hasta que se cumpla en el Reino de Dios.» 17Recibió una copa, y cuando había dado gracias, dijo, «Tomen esto, y compártanlo entre ustedes[[186]], 18porque les digo, no beberé más del fruto de la vid, hasta que venga el Reino de Dios[[187]]

19Tomó pan, y cuando había dado gracias, lo partió, y se los entregó, diciendo, «Este es mi cuerpo que es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía.» 20De la misma forma, tomó la copa después de la cena, diciendo, «Esta copa es la nueva alianza en mi sangre, que será derramada por ustedes. 21Pero observen, la mano del que me traiciona está conmigo en la mesa. 22El Hijo del Hombre de hecho se va, como ha sido determinado, ¡Pero pobre del hombre por intermedio del cual Él es traicionado!»

23Comenzaron a cuestionarse entre ellos, cual de ellos era quien haría esto. 24Allí se levantó también una controversia entre ellos, sobre cual de ellos era considerado el más grande. 25Jesús les dijo, «Los reyes de las naciones[[188]] reinan sobre ellas, y los que tienen autoridad sobre estas son llamados `benefactores.´ 26Pero no es así con ustedes. Sino quien es el mayor entre ustedes, que se convierta como el más joven, y quien gobierna que sea como quien sirve. 27Porque ¿quién es más grande, el que se sienta a la mesa, o el que la sirve? ¿No es el que se sienta en la mesa? Pero yo estoy en medio de ustedes como quien sirve. 28Pero ustedes son los que han continuado conmigo en mis pruebas. 29Yo confiero en ustedes un reino[[189]], así como mi Padre me confirió uno, 30para que ustedes puedan comer y beber en mi mesa en mi Reino. Ustedes se sentarán en tronos, juzgando a las doce tribus de Israel.»

31El Señor dijo, «Simón, Simón, mira Satanás ha pedido tenerte para colarte como harina, 32pero recé por ti para que tu fe no te falle. Cuando hayas regresado de nuevo, fortalece a tus hermanos[[190]]