42Cuando Jesús tenía doce años, fueron a Jerusalén como de costumbre a la fiesta, 43y cumplidos los días, cuando estaban regresando, el niño Jesús se quedo en Jerusalén. José y su madre no lo sabían, 44porque suponían que estaba en el grupo, viajaron durante un día y entonces lo buscaron entre sus familiares y conocidos. 45Como no lo encontraron regresaron a Jerusalén, buscándolo. 46Sucedió que después de tres días lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, tanto escuchándolos como formulándoles preguntas. 47Todos los que lo escuchaban se asombraban de su sabiduría[[27]] y de sus respuestas. 48Cuando lo vieron, se sorprendieron y su madre le dijo «Hijo, ¿Por qué nos has tratado de esta forma? Mira, tu padre y yo estábamos buscándote ansiosamente.»

49Él les dijo, «¿Por que me buscaban? ¿No sabían que yo debo estar en la casa de mi Padre?» 50Ellos no entendieron las palabras que Él les dijo. 51Jesús se fue con ellos, y llegaron a Nazaret. Él fue obediente con ellos, y su madre guardó todas estas palabras en su corazón. 52Y Jesús creció en sabiduría y estatura, y estaba en favor con Dios y con los hombres.

3

1Entonces en el decimoquinto año del reinado del Cesar Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, Herodes siendo tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de la región de Iturea y Traconite y Lisanias tetrarca de Abilinia, 2siendo los sumos sacerdotes Anás y Caifás, la palabra de Dios llego a Juan, el hijo de Zacarías, en el desierto. 3Fue a las regiones alrededor del Jordán, predicando el bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados. 4Como está escrito en el libro de las palabras de Isaías el profeta,

«Una voz[[28]] gritando en el desierto ¡Preparen el camino del señor!

¡Hagan sus caminos rectos! 5Todo valle será llenado.

Toda montaña y colina bajará. Lo torcido se hará recto[[29]], Y los caminos abruptos se aplanaran[[30]],

6Toda carne verá la salvación[[31]] de Dios.´»

7Por esto le decía a las multitudes que iban a ser bautizadas por él, «A ustedes raza de víboras, ¿Quién les ha dicho que huyeran del castigo que vendrá? 8Así que traigan frutos de arrepentimiento valederos, y no comiencen a decir entre ustedes, `Tenemos a Abraham como padre'; ¡porque les digo que Dios puede levantar hijos de Abraham de estas piedras! 9Justo ahora el hacha está en la raíz de los árboles. Y todo árbol que no de buenos frutos será cortado, y arrojado al fuego.»

10Las multitudes le preguntaban, «¿Qué debemos hacer?»

11Él les contestaba, «Aquel que tenga dos cabras, que le de al que no tiene. Aquel que tenga comida, que haga lo mismo.»

12Los recolectores de impuestos también vinieron a ser bautizados, y le decían, «Maestro, ¿Qué debemos hacer?»

13Él les decía, «No recolecten más de lo que les está establecido.»