10En la casa, sus discípulos le preguntaron nuevamente sobre el asunto. 11Él les dijo, «Cualquiera que se divorcie de su esposa, y se case con otra, comete adulterio contra ella. 12Si una mujer se divorcia de su esposo y se casa con otro, ella comete adulterio.»

13La gente le estaba trayendo niños pequeños, para que Él los tocara, pero los discípulos reprendieron a quienes los estaban trayendo. 14Cuando Jesús lo vio se indigno y les dijo, «¡Dejen que los niños pequeños vengan a mi! No se lo prohíban, porque el Reino de Dios pertenece a aquellos como estos[[71]]. 15Con seguridad les digo, quien no reciba el Reino de Dios como un niño pequeño, no entrará de forma alguna.» 16Los tomó en sus brazos, y los bendijo, poniendo sus manos sobre ellos.

17Cuando salía hacia el camino, alguien corrió donde estaba, se arrodilló ante Él y le preguntó, «Buen Maestro, ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?»

18Jesús le dijo, «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno excepto el único Dios. 19Tu sabes los mandamientos: `No mates,´ `No cometas adulterio,´ `No robes,´ `No des testimonio falso,´ `No engañes,´ `Honra a tu padre y a tu madre.´»

20Él le dijo, «Maestro, he hecho todas estas cosas desde mi juventud.»

21Jesús mirándolo, lo amó[[72]] y le dijo, «Una cosa te hace falta. Ve, vende lo que tengas y dalo a los pobres, y tendrás un un tesoro en el cielo; y ven, sígueme cargando tu cruz[[73]]

22Pero su cara se entristeció con esas palabras, y se fue apenado, porque tenía muchas posesiones. 23Jesús miró alrededor, y les dijo a sus discípulos, «¡Que difícil es para los que tienen riquezas entrar en el Reino de Dios!»

24Los discípulos estaban desconcertados por sus palabras. Pero Jesús les dijo de nuevo, «Hijos, ¡que duro es para los que confían en las riquezas entrar en el Reino de Dios! 25Es más fácil para un camello[[74]] pasar por el ojo de una[[75]] aguja que para un rico entrar al Reino de Dios.»

26Los discípulos estaban extremadamente asombrados, y le decían, «Entonces ¿Quién puede salvarse[[76]]

27Jesús mirándolos, dijo«Con hombres es imposible, pero no con Dios, porque todas las cosas son posibles con Dios.»