33Jesús llegó a Capernaum, y cuando estaba en la casa les preguntó, «¿Qué estaban discutiendo entre ustedes en el camino?»
34Pero ellos estaban silencioso, porque en el camino habían estado discutiendo unos con otros sobre quien era el más grande.
35Él se sentó, y llamó a los doce; y les dijo«Si algún hombre desea ser el primero, debe ser el último de todos, y servirlos a todos.» 36Tomó a un pequeño niño, y lo puso en el medio de ellos. Tomándolo en sus brazos, les dijo, 37«Cualquiera que reciba uno de estos pequeños en mi nombre, me recibe a mí, y quien me recibe a mí no me recibe a mí, sino al que me envió.»
38Juan le dijo, «Maestro, vimos a alguien que no nos sigue expulsando demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque él no nos sigue.»
39Pero Jesús dijo, «No se lo prohíban, porque no hay nadie que haga un trabajo maravilloso, y que rápidamente pueda hablar mal de mí. 40Porque cualquiera que no esté contra nosotros está a nuestro lado. 41Y cualquiera que les de un vaso de agua para beber en mi nombre, porque ustedes son de Cristo, con seguridad les digo, que él no perderá su recompensa. 42Cualquiera que haga que uno de estos pequeños que creen en mí se equivoque, sería mejor para él ser arrojado al mar con una piedra atada al cuello. 43Si tu mano te hace errar, córtatela. Es mejor para ti entrar a la vida mutilado, que teniendo tus dos manos ir a la Gehena[[69]], en el fuego inextinguible, 44`donde su remordimiento no muere, y el fuego no se apaga.´ 45Si tu pie te hace errar, córtatelo. Es mejor para ti entrar a la vida cojo, que tener tus dos pies y ser expulsado a la Gehena, en el fuego que nunca se extingue. 46`donde su remordimiento no muere y el fuego no se apaga.´ 47Si tu ojo te hace errar, sácatelo. Porque es mejor para ti entrar al Reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser expulsado a la Gehena de fuego, 48`donde su remordimiento no muere, y el fuego no se apaga.´ 49Porque todos serán salados con fuego[[70]], y todo sacrificio será sazonado con sal. 50La sal es buena, pero si la sal pierde su sabor, ¿Con qué la sazonarás? Tengan sal en ustedes mismos, y estén en paz unos con otros.»
10
1Jesús se levanto de allí y fue a los límites de Judea y más allá del Jordán. Multitudes fueron a Él nuevamente. Y de nuevo les enseñó como usualmente hacia. 2Los fariseos fueron donde Jesús para probarlo, y le preguntaron, «¿Es legal para un hombre divorciarse de su esposa?»
3Él contestó, «¿Qué les ordenó Moisés?»
4Ellos dijeron, «Moisés permitió que se escribiera un certificado de divorcio, para separarse de ella.»
5Pero Jesús les dijo, «Por la dureza de sus corazones, él les escribió esa orden. 6Pero desde el comienzo de la creación, `Dios los hizo hombre y mujer. 7Por esto un hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, 8y los dos serán una carne,´ así que ya no son dos, sino una carne. 9Entonces lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.»