4Juan estuvo bautizando[[6]] en el desierto, anunciando el bautizo de arrepentimiento para el perdón de los pecados. 5Toda la gente de Judea y todos los de Jerusalén fueron a él. Fueron bautizados por él en el río Jordán mientras confesaban sus pecados. 6Juan se vestía con piel de camello y un cinturón de cuero alrededor de su cintura. Comía grillos y miel salvaje. 7Predicaba diciendo, «Después de mí viene el que es más fuerte que yo, ante quien no soy digno de inclinarme a desamarrar las cintas de sus sandalias. 8Yo los bauticé en[[7]] agua, pero él los bautizará en el Espíritu Santo.»
9Sucedió en esos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. 10Cuando se levantaba del agua, Juan vio el cielo dividirse, y el Espíritu descendiendo sobre Jesús como una paloma. 11Una voz salió del cielo, «Tu eres mi Hijo amado, en quien yo estoy bien complacido.»
12Después el Espíritu dirigió a Jesús al desierto. 13Estuvo en el desierto cuarenta días tentado por el demonio. Estuvo con los animales salvajes; y los ángeles le sirvieron.
14Después que Juan fue detenido[[8]], Jesús llegó a Galilea, anunciando la Buena Nueva de el Reino de Dios 15y diciendo, «¡El tiempo se ha completado, y el Reino de Dios está a la mano[[9]]!Arrepiéntanse y crean en la Buena Nueva.»
16Pasando por el lago de Galilea[[10]], vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, pescando con una red, pues ellos eran pescadores. 17Jesús les dijo, «Síganme, y los haré pescadores de hombres[[11]].»
18Inmediatamente ellos dejaron sus redes, y lo siguieron. 19Andando un poco más, vio a Santiago el hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, quienes también estaban en el bote arreglando las redes. 20Entonces Él los llamó, y ellos dejaron a su padre, Zebedeo, en el bote con sus empleados y fueron tras Jesús. 21Fueron a Capernaum, y al siguiente día sabático [[12]] entró a la sinagoga y enseñó. 22La gente estaba asombrada por su enseñanza, porque enseñaba con autoridad, y no como los escribas [[13]] 23Había en la sinagoga un hombre con un espíritu impuro, y gritaba, 24diciendo, «¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús, tu Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Yo se quien eres tu: ¡El Santo de Dios!»
25Jesús lo reprendió, diciendo, «¡Cállate, y sal de él!»
26El espíritu impuro, haciéndolo convulsionar y chillando con fuerte voz, salió de él. 27Todos estaban asombrados, se cuestionaban entre ellos diciendo, «¿Qué es esto? ¿Una nueva enseñanza? ¡Con autoridad Él ordena incluso a los espíritus impuros, y ellos le obedecen!» 28La noticia sobre Jesús se difundió inmediatamente en toda la región de Galilea y las áreas vecinas[[14]].
29Después cuando habían salido de la sinagoga, entraron a la casa de Simón y Andrés, con Santiago y Juan. 30La mamá de la esposa de Simón yacía enferma con fiebre, y le contaron sobre ella. 31Él vino, la tomó de la mano, y la levantó. La fiebre la abandonó, y ella los atendió. 32Por la tarde, cuando el sol se había ocultado, le trajeron a todos los enfermos, y aquellos que estaban poseídos por demonios. 33Toda la ciudad estaba reunida en la puerta. 34Jesús sanó muchos que sufrían diversas enfermedades, y expulso muchos demonios. A los demonios no les permitió hablar, porque ellos lo conocían
35Temprano por la mañana, mientras todavía estaba oscuro[[15]], Él se levantó y salió, se dirigió a un lugar desierto, y rezó allí. 36Simón y los que estaban con Él fueron tras Él; 37lo encontraron y le dijeron, «Todos te están buscando.»