Valera es conocido como historiador, que es donde brilló más su talento y de lo que escribió más; ménos como poeta y moralista; algunas de sus obras se han perdido por desgracia, muchas permanecen inéditas, proponiéndonos nosotros publicar alguna en esta coleccion, entre ellas sus notabilísimas cartas.—Crónica de España, abreviada por Mosen Diego de Valera.—Crónica de D. Juan II.—Colmenares, Historia de Segovia.—Muñoz, Historia de Cuenca.—Amador de los Rios, Historia de la Literatura española.—Tratado de las epístolas embiadas por Mosen Diego de Valera, en diversos tiempos á diversas personas.—Biblioteca Nacional, F. 108.

XXXV. [Pág. 173.] El Planto que fiso la Pantasilea.

Yo sola membrança sea.

Publicó esta obra, como del Marqués de Santillana, el Sr. Amador de los Rios, quien dice despues en la página 550, tomo VI de la Historia de la Literatura española: «Algunos Cancioneros atribuyen esta querella al docto Marqués de Santillana, y en este concepto la insertamos entre sus poesías en la edicion de sus obras (Madrid, 1852). Ciertos datos adquiridos despues nos inspiran no despreciables dudas, por lo cual la conservamos aquí como anónima, segun se halla en el códice que examinamos.» En el llamado de Stúñiga, que nosotros publicamos, como ven nuestros lectores, tampoco consta quién fuese su autor, y lo mismo sucede en los códices números 7.819 y 7.825 de la Biblioteca Imperial de París.

XXXVI. [Pág. 180.] Alfonso Enriquez. Testamento suyo.

En el nombre de Dios de Amor.

Hijo bastardo del desgraciado hermano de D. Pedro el Cruel, D. Fadrique, Maestre de Santiago, el triunfo de su tio D. Enrique hizo á D. Alfonso Enriquez uno de los grandes más poderosos de Castilla, Señor de Medina, de Rioseco, Castroverde, Aguilar de Campoó, Valdunquillos y Bolaños, y Adelantado mayor de Leon. El cariño de su primo D. Juan I, no contento con esto, hizo que tomase gran empeño en que casase con Doña Juana de Mendoza, viuda de D. Diego Gomez Manrique, Adelantado mayor de Castilla, llamada la Rica Hembra, de quien D. Alfonso hacia tiempo estaba enamorado. Resistió tenazmente esta señora los deseos del amante y el mandato del Rey, diciendo que personas de su calidad, siendo viudas, no repetian el matrimonio; pero lo que no pudieron conseguir ruegos ni mandatos, lo consiguió el mismo D. Alfonso, que al verse desdeñado, bien sea porque el dolor lo cegase, ó porque, conociendo el carácter de ella, fingiese arrebatada cólera; es lo cierto que puso airado la mano en el rostro de Doña Juana, quien, porque no se dijese habia habido un hombre que, no siendo su marido, habia tenido semejante osadía consintió luégo en casarse; union por otra parte, tan fecunda, que tuvieron doce hijos. Fué D. Alfonso uno de los poetas más celebrados de su tiempo por sus composiciones amorosas, así como tambien caballero generoso y espléndido; su pasion por Doña Juana no le impidió el querer á otras muchas, dando lugar en su vejez, con sus excesos, á estos versos que están al final del Centon Epistolario.

OTRAS AL ALMIRANTE EN AQUEL MAL CASO.

El viejo que quiere mozo
E sobrado con mujeres
Parecer,
El gozo le cae en un pozo;
Ca más duelos que placeres
Va á tener.
Bien lo sentis vos, señor,
Ca no han pasado seis dias
Que bebistes
Aquel maldito licor,
Que con falsas correntías
Lo volvistes.
E del fedor de las heces
Que alcanzó en su celda á oler,
Mal pecado;
Predicando Villacreces,
Os lo dió bien á entender
Disfrazado.

Alcanzó cinco reinados, pues naciendo en 1354, murió en Guadalupe en 1429, y en los cuatro tuvo siempre gran influencia.—Salazar y Castro, Historia de la Casa de Lara.—Centon Epistolario del Bachiller Cibdareal.