LII. [Pág. 227.] Diego de Leon.

Los hombres de amor tocados.

Comendador de Montanchuelos en la Órden de Calatrava fué Diego de Leon, que ántes habia servido con lealtad al rey D. Juan II en las turbulencias de Castilla; lo nombró el Rey capitan de cien rocines, y le dió la guarda de Mucientes; fué uno de los que sostuvieron al Maestre legítimo de Calatrava D. Pedro Giron contra el intruso D. Juan Ramirez de Guzman; alcanzó el reinado de Enrique IV, pero en el de los Reyes Católicos aparece su encomienda proveida en otro, por lo que es probable muriese ántes.

LIIIa. [Pág. 230.] Johan de Mena.

Seguiendo el plasiente estilo.

No es de Juan de Mena esta obra, sino del Marqués de Santillana, que le dió el nombre El Triumphete de Amor; faltan ademas en el Cancionero de Stúñiga las estrofas que ponemos á continuacion:

Otros vi que sobresseo,
Por la grand prolixidat,
Aunque manifiesto, veo
Ser de grand actoridad:
E vi la grand deidat,
Diáfana é radiante,
A quien jamas egualante
Non vi otra en dignidat.
Cupido, el cual se mostraba
Ser monarcha en los potentes
Príncipes, que á sí levava,
E sabios muy trasçendentes:
Vile de piedras fulgentes
Muy lucífera corona,
Cándida, como la zona
De los signos transparentes.
Paresçió luégo siguiente,
Un carro triunfal é neto
De oro resplandeçiente,
Fecho por modo discreto:
Por ordenança e decreto
De nobles donnas galantes,
Cuatro caballos andantes
Lo tiravan plano é reto.
Do, por más admiracion,
Me quiso mostrar fortuna
La grand clarificaçion,
Muy más cándida que luna,
Venus, á quien sólo una
Non ví ser equivalente,
Fermosa, sábia, excellente,
Dina de exçelsa tribuna.
Vi ançillas sofraganas,
Vestidas de la librea
D’aquellas flechas mundanas,
Que enastaron á Medea:
Vi á la Pantasilea,
Clitemestra é Adriana,
Vi la discreta troyana,
Braçayda, Damne, Penea.
Vi á Dido é Penelope,
Andromaca é Polixena,
Vi á Félix de Rodope,
Alçiona é Philomena:
Vi Cleopatra é Almena,
Semele, Creussa é Enone;
Vi Semiramis é Prone,
Y Siffle, Yoles, Elena.
Por expresso mandamiento
De la deessa honorable,
Sin otro detenimiento,
Una donna, muy notable,
Embraçó un arco espantable,
E firióme tan sin duelo,
Que luégo cay en el suelo
De ferida inreparable.
Asy, ferido de muerte
De la flecha enfeccionada,
De golpe terrible é fuerte,
Que de mí non sope nada;
Por lo cual fué ocultada
De mí la vision que via,
E tornóse mi alegría
En tristura infortunada.

FINIDA.

Non puede ser numerada
Mi cuyta, desde aquel dia
Que vi la sennora mia,
Contra mí desmessurada.

Obras del Marqués de Santillana, Madrid, 1852.