LIIIb. [Pág. 246.] Villapando.

Sepan todos mi tormento.

Debe ser error del copista poner Villapando por Villalpando, lo mismo aquí que en la [pág. 248].

LIV. [Pág. 249.] Mendoza.

Vos, que sentides la via.

Con el apellido de Mendoza conocemos, ademas del ya citado Marqués de Santillana, varios poetas, cuyas poesías han llegado hasta nosotros, pero no nos atrevemos á decir á cuál de ellos corresponda la presente; en el Cancionero de Baena, pág. 257, se han publicado dos con este epígrafe: «Aquí se comienzan las cantigas e desires muy graçiosos é bien fechos que fiso é ordenó en su tiempo el honrado é noble caballero Pero Gonzalez de Mendoça, padre del Almirante D. Diego Furtado, é primeramente se comiençan las cantigas que él fiso por amor é loores de una gentil donçella que mucho amava, por amor de la qual, dis que mandó faser el monesterio de Santa Clara de Guadalfajara do se metyó monja.» Nació Pero Gonzalez en 1340, hijo de Gonzalo Ibañez de Mendoça y de Doña Juana de Horozco, señora de Hita y Buitrago; sirvió al principio con lealtad al rey D. Pedro de Castilla, pero luégo fué uno de los más decididos partidarios de su hermano D. Enrique II, quien lo nombró su mayordomo mayor; con el mismo cargo sirvió á Juan I, á quien salvó la vida en la funesta batalla de Aljubarrota dándole su caballo para que huyese, accion heroica que ha llegado hasta nosotros en el romance que nos conservó Lope de Vega, en una de sus comedias:

«Si el caballo vos han muerto,
Subid, Rey, en mi caballo;
Si en pié no podeis tenervos,
Llegad, subirvos he en brazos.»

Quien dijo estas palabras, y su muerte, tambien la cuenta el romance que concluye así:

«Esto dijo el montañés,
Señor de Hita y Buitrago,
Al rey Don Juan el primero,
Y entróse á morir lidiando.»

Su nieto el Marqués de Santillana dice, hablando de este poeta, que era muy discreto é que fiço muy bellas canciones, añadiendo que usó una manera de decir cantares, así como Cenicos, Plautinos y Terencianos, tambien en estrambotes como en serranas. Le sucedió en su casa y estados, así como en su aficion á la poesía, su hijo D. Diego Furtado de Mendoza, Almirante mayor de la mar, que, segun dice Fernan Perez de Guzman, era: «Ombre de muy sotil engenio, bien raçonado, muy gracioso en su decir, osado et atrevido en su fablar, tanto que el Rey D. Enrique el Tercero se quexava de la su soltura y atrevimiento.» Sus poesías aunque no mencionadas por su hijo el Marqués de Santillana, se encuentran en el códice de la Biblioteca de Palacio, señalado A. 3. VII, así como las del tio de este último, como él llamado Iñigo Lopez de Mendoza, apellidado el Feo. Otro poeta del siglo XV tuvo tambien este nombre y fué Íñigo de Mendoza, de quien en el Cancionero, VIII, A. 3 de la misma Biblioteca se contiene «La vida de Nuestro Señor Jhesu-Xpo, compuesto por Fr. Iñigo de Mendoza, fraile de la Observancia de San Francisco, á pedimento de Doña Juana de Cartagena.» Esta obra alcanzó gran fama en aquel tiempo, siendo impresa en el Cancionero que dió á luz en Zaragoza el aleman Paulo Hurus en 1492. Tambien en Toledo vió la luz pública el Cancionero que lleva el nombre de este poeta, y en el que se contienen otras várias composiciones suyas; por último, el Sr. Amador de los Rios cree que el Mendoza por quien se supone escrita la composicion á que da lugar esta nota, es Pedro Gonzalez de Mendoza, Señor de Almazan y de Monteagudo, de quien se encuentra noticia en las crónicas de aquel tiempo, hijo de Juan Hurtado de Mendoza y de Doña Ana Enriquez, pariente, por lo tanto, cercano del ilustre Marqués de Santillana; vémosle, en compañía de éste, figurar entre los grandes y vates de Castilla que asisten en Zaragoza á la coronacion de D. Enrique el de Antequera, Rico hombre y Guarda mayor del Rey D. Juan, que llegó á tener en él completa confianza; así es que cuando tuvo lugar en Balamazan la prision de D. Fadrique de Castilla, porque, segun dice el romance,