De vos, el Duque de Arjona,
Grandes querellas me dan,
Que forzades las mujeres
Casadas y por casar,
Que les bebiades el vino
Y les comiades el pan,
Que les tomais la cebada
Sin se la querer pagar,
es dado en guarda á Pedro de Mendoza.
Preso, preso, caballeros,
Preso de aquí lo llevad,
Entregadlo al de Mendoza,
Ese mi Alcalde leal.
Tambien le nombró su Embajador cerca del Rey de Aragon, y en Tordesillas, cuando el infante D. Enrique de Aragon (1420) se apoderó del rey D. Juan, fué Mendoza uno de los señores á quien prendió.
En un libro que se ha hecho sumamente raro, y se titula Memorial de criança y Vanquete virtuoso para criar hijos de grandes, y otras cosas; compuesto por un cortesano (Zaragoza, 1548), el autor, que segun se lee en el prólogo era Gaspar de Tejeda, pone en boca de D. Pedro Gonzalez de Mendoza los siguientes versos:
Los sabios gentiles gran tiempo gastaron
Buscando el mayor de los bienes terrenos,
Por ver si es lo alto lo más ó lo ménos,
Y nunca por nunca, jamas lo alcanzaron.
Que como con lumbre de pajas cavaron
En cosa que humano juicio no alcança,
Tovieron por cierta bienaventurança
La propia virtud, y ansí lo mostraron.
Crónica de D. Juan II.—Haro, Nobiliario.—Salazar y Castro, Historia de la Casa de Lara.—Cancionero de Baena.—Amador de los Rios, Historia crítica de la Literatura Española.
LV. [Pág. 256.] Alfonsos de Montannos.
Mi bien et toda mi vida.
Sólo sabemos de este poeta que fué aragones.