La princesa á quien se dirige Carvajal fué Doña Leonor de Aragon, hija natural de Alfonso V, que caso con Marino de Marzano, Duque de Sesa y Príncipe de Rosano, Squilache y Montalto, parentesco que no impidió á éste rebelarse contra su cuñado Fernando de Aragon, rey de Nápoles, á quien intentó asesinar; perdonado por el Rey, casó éste á su hija Doña Beatriz con su primo-hermano Juan Bautista Marzano, hijo de los Príncipes; pero fué un lazo, pues con este pretexto los trajo á Nápoles y los hizo prender, y el vengativo Fernando, despues de haberle tenido veinte y cinco años preso en un calabozo, al Príncipe de Rosano lo hizo matar (1486).—Zurita, Anales de Aragon.—Sismonde, Histoire des republiques italiennes du Moyen Age.

LXVII. [Pág. 336.] Por mandado del sennor Rey.

Yo só el triste que perdí.

Se refiere al viaje que hizo á Roma Lucrecia del Anno, con objeto de conseguir del Pontífice Calisto III el que se anulase el matrimonio de su amante Alfonso V con Doña María de Castilla, peticion que fué rechazada por el Papa, como hemos dicho en otra nota.

LXVIII. [Pág. 337.] D. Fernando de Guevara.

Vosotros los amadores.

Doncel del rey D. Juan II, su espíritu caballeresco llevó á D. Fernando de Guevara á ir en busca de aventuras, llevando una empresa, como se decia entónces, á Alemania en 1436, tocada por un caballero aleman, á quien se llama Micer George Vourapag, de la casa de Alberto de Habsbourg, Duque de Austria; combatieron en Viena, á presencia de este Príncipe, que les dió campo para ello; tuvo lugar el combate á pié y con hacha de armas, y á pesar de ser el aleman más fuerte y diestro que Guevara, éste tuvo la fortuna de herirlo en ambas manos, por lo que el Duque, impidiendo siguiese el lance adelante, los sacó de la liza, regalando á Guevara dos caballos y un joyel que valia 500 coronas; vuelto á Castilla, se distingue notablemente acompañando al rey D. Juan y al Condestable en el sitio de Atienza. Salió otra vez de Castilla, dirigiéndose á Nápoles, ya conquistada por Alfonso V, á quien sirvió durante sus guerras, de tal manera que éste, en recompensa, le hizo merced del título de Conde de Belcastro; sobrevivió Guevara á este Rey, muriendo cuando reinaba en Nápoles su hijo y sucesor Fernando.—Crónica del rey Don Juan II.Crónica de D. Álvaro de Luna.—Zurita, Anales de Aragon.

LXIX. [Pág. 356.] Diego de Saldanna.

Oh duenna más excellente.

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