El vergel de pensamiento
Es este vergel llamado,
En el qual fué edificado
Para quien ama sintiendo,
Sus árboles son porfía,
Et las flores esperança,
El fructo grand alegría
Y el hortolano andança.
La escriptura leyda,
Entendí á la sason
En el vergel por rason
Merescer haber cabida,
É con tal atrevimiento,
Sin del vergel salir fuera,
Fise un rasonamiento
Que dise en esta manera:
Oh mal sabio sin cordura,
Causa de tu perdicion,
Dime de tu discrecion
Ó de tu desaventura,
Quién te forçó la cordura
Á los peligros presentes,
Et dime quién te asegura
De non ser más los venientes.
—Non cosa de los vivientes,
Sino una sola mujer.
—La qual demuestras querer
Muy más cara que á tí.
—Pues es rason ser asy.
—Si Dios sane tu dolor.
—Ciertas non que todo amor
De sy debe proceder.
—Pues tú assy lo debes faser.
—É yo ansy lo fago.
—Non fases, por Santiago;
Que si ansí lo fasieses,
Dubdo que te metieses
Á peligros tan continos,
Los quales te son vesinos
Á faser perder la vida.
—Non será, yo te lo iuro.
—¿É quién te fase seguro?
—La esperança que tengo
En solo Dios verdadero,
Que sabe, mi voluntad
Ser syn ninguna maldat
Á la que soy servidor.
—Si, pero nuestro Sennor
Non ayuda á desperados,
Mas á los que son fundados
Sobre rason et derecho.
—¿Pues cómo, sería bien fecho
Que desame á mi sennora?
Lo qual nunca fasta agora
Pensé nin pensar podria
Nin nunca iamas creeria
Que tal cosa ser podria.
—Sí podrias si te pluguiesse,
Come ya otros non amaron,
Los quales porque fallaron
En sus damas crueldat
Mudaron la voluntad.
—Sí, mas yo nunca podria
Syn amor vivir un dia.
—Nin te digo que desames,
Antes te digo que ames,
Mas en tal lugar et parte
Que puedas acabalarte,
É reniega del oficio
Que trae tras buen servitio
Mal et danno por salario,
Que de bocado contrario
Lo ménos es provechoso,
Puesto que sea sabroso.