Vengamos á la corona,
Que ya non resplandecía,
Del aquel fijo de Latona,
Mas del todo se escondia,
É como yo non sabía
De mí, salvo que ventura,
Contra rason et natura,
Me llevó do non queria.

Comparacion.

Como nave combatida
De los adversarios vientos,
Que dubda de su partida
Por los muchos movimientos,
Era con mis pensamientos,
Que yo mesmo non sabía
Qué camino seguiria
De ménos contrastamientos.

Como el falcon que mira
La tierra más despoblada,
Et la fambre allí lo tira
Por faser certa bolada,
Yo començé mi iornada
Contra lo más accesible,
Habiendo por impossible
Mi cuyta ser reparada.

Pero non andove tanto
Quanto andar me complia
Por la noche con espanto,
Que mi camino impedia,
Que el propósito que habia
Por esto fué contrastado,
Asy cay como cansado
Del suenno que me vencia.

Et dormí maguer con pena
Fasta en aquella sason
Que comiença Filumena
La triste lamentacion
De Thereo et Pandion,
Quando ya demuestra el polo
La gentil cara de Apolo
De diurna inflamacion.

Asy prise mi camino
Por vereda que ynoraba,
Esperando en el divino
Misterio que invocaba,
É ocorrió yo que miraba
Entorno por el boscaie,
Vi correr fiero salvaie
Un puerco que se ladraba.

¿Quién es que metrificando
Por coplas et distinctiones,
En prosas nin consonando,
Tales disformes faciones,
Sin multitud de renglones
El su fecho desir puede?
Ya mi seso retrocede
Pensando tantas rasones.

¡Oh sábia Thesaliana!
Si la vírgen Atalante
Á nuestra vida mundana
Puede ser que se levante,
Querria ser demandante
Guardando su çerimonia,
Pues el puerco de Calidonia
Se mostró tan admirante.

Pero tornando al vestiglo
É su disforme figura,
Digna de ser en el siglo
Para syempre en escriptura,
Digo que la su fechura,
Maguer que de puerco fuesse,
Ya non es quien iamas viesse
Tal bravesa en catadura.