É toda vil cobardía
Conviene que desechemos,
É yo seré vuestra guía
Fasta tanto que lleguemos
Á logar do fallarémos
La desconsolada gente,
Que su deseo ferviente
Los puso en tales extremos.

Entramos por la barrera
Del alcaçar bien murado
Fasta la puerta primera,
Á dó yo vi entretallado
Un título bien obrado
De letras que concluia:
El que por Vénus se guia
Éntre á penar lo passado.

Hypólito me guardaba
La cara mientra leya,
Veyendo que la turbaba
El temor que me pungia,
Ca por cierto presumia
Que yo fuesse atribulado,
Sentiéndome por culpado
De lo que allí se entendia.

Díxome: non reçeleys
De pasar, maguer veades
En las letras que leeys
Extrannas contrariades,
Ca el mote que mirades
Al ánima se dirige,
Tanto quel cuerpo la rige,
De sus penas non temades.

Comparacion.

É como aquel que por yerro
De crímen es denunciado
A muerte de cruel fierro,
Et por su ventura osado,
De lo tal es delibrado
É retorna en su salud,
Asy fiso mi virtud
En el su primero estado.

Entramos por la escuresa
Del triste lugar eterno
Á dó vi tanta gravesa,
Bien assy como ynfierno,
Dédalo, quel grand caverno
Obró, la su geometría
Por cierto aquí cessaria
Su saber, sy bien discerno.

¡Oh tú, planeta diafano,
Que con tu cerco lusiente
Fases el siglo mundano
Clarífico et propalente!
Sennor, al caso evidente
Tú me ynfluye poesía,
Porque narre syn falsía
Lo que vi en modo eloquente.

Nin vimos el Cançerbero,
Á Mínos nin á Pheton,
Nin las tres fadas d’Anfiero,
Llanto de grand confusion,
Mas Fíllis et Demofron,
Canaçe et Macareo,
Euridiçe con Orfeo
Vimos en una mansyon.

Vimos á Páris con Elena,
Et tambien Enéas et Dido,
Con la fermosa Elena
Y el su segundo marido;
É más en el dolorido
Turmento vimos á Ero,
Con el su buen compannero
En el lago perescido.