Quanto la fuerça es mayor
De qualquier conquistador,
Tanto es más honorosa
La victoria gloriosa
Del que queda vençedor;
Mas vuestra cruel espada,
De la tal gloria ganada
Non fallándose contenta,
En mis llagas acresienta
Como quien non fase nada.
La llave de vuestro nombre,
Circundada con renombre
De vuestras cuatro saetas,
Tienen sus brasas secretas
Donde más pienso ser hombre;
Y si gracia non conviene
Donde tanta parte tiene
El principio de su guía,
Es porque niega porfía
Lo que grande fe sostiene.
Quanto más fingis de sanna
Y quereis iugar de manna
Por ganar un tal tropheo,
Tanto más vos está feo
Que querays lo que vos danna;
Bien que presumis de casta,
La virtud non lo contrasta,
Mas defiende gentilesa
Un tal acto de cruesa,
Donde resistir non basta.
Si de qual que mal passado
Para ser remunerado
El seguir fase vencer,
Luégo yo debo de ser
Solamente coronado;
Mayormente pues que sigo
Un querer con que fatigo
Mi persona, tan feroçe
Cuyo mal non se conosce
Por fallencia de testigo.
De la vista peligrosa
De vuestra cara fermosa
Non penseys que me reclamo,
Mas de tanto como llamo
A la muerte vagorosa,
La tardança de la qual
Me demuestra por sennal
Segund es profetisado,
Morir yo desesperado
Por ser vos descomunal.
Última.
Por ende mirad et ved
Vuestro yerro, y conosced
Quánto mal redunda dello,
Y pensad sy por fasello
Ganaréys mayor merçed;
Pero más me maravillo
Por ser vos un tal caudillo
De beldat qual paresceys,
Que cruelmente mateis
Vuestro Diego del Castillo.