Ca singular, non comuna,
Vos llama toda la gente,
En virtudes excellente,
De beldades la colupna;
Pues non de maravillar
Es, por mucho que vos ame,
Nin lo debeys esquivar,
Nin se debe de pensar
Que en mi vida vos desame.

Esto causa la rason,
É á mí non me desplase,
Ca todo lo satisfasse
Vuestra mucha perfection;
La qual, bien reconoscida,
Es mejor por vos morir
Que por las otras la vida
Ser en palmas sostenida
É para siempre vivir.

Si non, desid, sy goseys,
Quál sennora fiso Dios
Tan perfecta como vos
En quantas obras faseys;
Et si desis la verdat,
Segund que vos cognosceys,
Non tan sólo de beldat,
Mas en toda honestad
Monarca vos llamaréys.

Asy non es maravilla
Que muchos grandes sennores
Galanes et amadores
Sean de vuestra quadrilla;
Ca sy esto acontesce,
Es porque vuestra persona
Tiene por que lo meresçe,
Segund ya claro paresçe,
Sobre todas la corona.

Por do se algo presume
De mi flaco sentimiento,
Es porque mi pensamiento
En vuestra virtud consume;
El qual por vos acatado,
Lo fallarés non absente,
Mas ya tanto allegado
Et á mí tan obligado
Que siempre me soys presente.

Mas por non vos ser prolijo
Cesaré, lo qual cessar
Es diffícil de obrar
Segund que vos soy afixo;
Ca por léxos que me veo,
Yo nunca de vos me parto,
Nin otra gloria posseo,
Synon por ver mi deseo
En loor de vos non farto.

Non por aquesto penseys
Quiera de vos ser querido,
Que sy digo lo debido,
Non es quanto meresceys;
Sólo os agradesçeré
Que por vuestro me miredes
Con tales oios, que seré
El más constante que podré,
Aunque la muerte me dedes.

Fyn.

Nunca iamas cansaré
De escriber lo que valés,
Nin de os servir cessaré,
La qual prueba dexaré
Á las obras que verés.