DESIR DE MOXICA.

[nota XXVI]

—En verdat, sennora, no,
Nunca conoscí tal hombre,
Mas desir vos he mi nombre,
É quiçá podré ser yo.

—Ea pues, desid, sennor.
Ay vengo,
El propio nombre que tengo
Es favor de mucha tristor,
Éste fué por mi ventura,
Éste es por pena mia,
Éste sará todavía
Fasta nuestra sepultura.

—Pues desid, asy goseys.
—Sennora ¿qué?
—¿Soes vos á buena fe?
Que mucho lo pareçeys.
—Sennora, bien puede ser
Que le paresca algund tanto,
Mas sería mortal espanto
Poderlo bien paresçer.

—Sí, par Dios, que yo vos vi.
—¿Sennora dó?
—Con amor quando llegó
Encubiertamente aquí.
—En verdat, sennora, vos iuro
Que bien sabeis certidumbre
Que nunca fué mi costumbre
De seguir amor, nin curo.

—Pues veo que muchos lo aman.
—Verdat es,
Pero todos los vereys,
Esos que suyos se llaman,
Muy más tristes que gososos,
Ménos ledos que pagados,
Más perdidos que ganados,
De su bien todos quexosos.

—Porque quereys desir mal.
—¿De quién?
—De amor, si vos fiso bien.
—En verdat nin comunal,
Maguer su fama sea buena
El non se enpacha desarte,
Es un cruel que reparte,
Sin merescimiento, pena.