—Luego mal lo conosceys.
—Meior que á mí,
Que ya por él me perdí
Et desirvos he quién es;
Amor es, mirad aqua,
Una animosa afection
Que nasce del coraçon
É largos trabaios da.
—Maravíllome de vos
De que pensat
Amor ser tal vanidat
Que de lieve plase á Dios.
—Salvo si de claro amor
Qualquier ama sola una,
Á fin de órden comuna
Tal propósito es meior.
—¿En qué manera desis?
—En ésta;
Que si vos la vida honesta
Del más cierto amor seguis,
Vivirés loada vida,
Honrada de las del mundo,
Acrescentaréys lo segundo,
Nuestra firme ley complida.
—¿Y tantos amores son?
—Yo lo diré,
Mas dubdo si sabré
Dar cierta declaracion;
Amor rige tres estados,
El primero, celestial,
El segundo, temporal,
El tercero, de los casados.
Pues declarado el primiero,
Hay notado,
Cómo en la divinidat
Es el amor verdadero;
El segundo es este trato
Que quiere la iuventud,
Donde mengua la salud
É la persona en chico rato.
—Desid del segund amor,
Que me plase.
—Sabed que non satisfase
Á ningund su seruidor,
De trabaio en que lo vea,
Ménos de pena que sienta,
Esto me pone en afruenta
Que sus falsas artes crea.
—¿El tercero que olvidastes?
—Dicho es;
En la copla lo veréys
Setena si bien notastes,
Allí se fase mencion
Del más poderoso amor,
Allí se puede salvar
Como en otra religion.
—Dexad eso et vengamos.
—¿Á qué, sennora?
—Al hombre que se demora,
Cuya fabla començamos,
Si dél me sabeys desir
Agora de muerto ó vivo,
Que en perder leal cativo
Es perdido buen servir.
Por lo qual, si vos pluguiese,
Mandat
Que fuesse vuestra bondat
De faser que paresciesse.
—Par Dios, sennora, sy puedo,
Mucho me plase por cierto
De lo traer vivo ó muerto
É que lo veades çedo.
—¿Será asy que lo traerés?
—Sennora, sy,
Que á mi paresçer yo oy
Desir deste hombre dó es;
Mas habeys de declarar
Quánto há que se perdió,
Porque vaya cierto yo
Do lo entiendo de fallar.