Fuè asimismo puesto en mùsica à cinco voces por el ilustre Juan Vazquez: pues figura (Nº 22 de la primera parte) en su Recopìlacion de Sonetos y Villancicos... (Sevilla 1560). La letra presenta ligeras variantes.

Existe ademas un arreglo para vihuela en el rarìsimo libro de cifra publicado por Esteban Daza, bajo el titulo: El Parnaso.... Valladolid 1576.

XXXIII.

Este Villancico que tiene todas las trazas de ser obra de Juan del Enzina, me parece hermano gemelo de aquel otro tan lindo que se halla en la coleccion de sus obras y que comienza:

Ya soy desposado
Nostramo,
Ya soy desposado.

XXXIV.

Muy interesante por su forma dialogada para la historia del teatro lírico español. Es de advertir que en el Cancionero de Barbieri (nro 348) se halla puesto en música, à tres voces, por un compositor llamado Aldomar, de quien nada se sabe. La letra es casi la misma, aunque ostenta ligeras variantes, siendo la mas notable, que el tercer verso de la copla dice: Que luego no te vencieras....

Pero lo particular del caso es que la mùsica presenta grandes analogías. La parte de tiple es idèntica en ambas composiciones, aunque en la actual resulta mucho mas desarrollada. Debe tratarse de un tema popular, utilizado por dos compositores, si bien es posible que se trate de dos versiones escritas por un mismo maestro—el desconocido Aldomar—ya que en realidad ambas composiciones son semejantes en el fondo.

Según Barbieri, Gallardo poseia un Centon de poesias manuscritas, de letra del siglo XVI, compilado al parecer en Andalucia, en el que se encontraba este Villancico, transcrito sin nombre de autor. Tanto en esta versiòn como en la del Cancionero de Palacio, el texto consta de varias coplas.

Añadirè por ùltimo que Jorge de Montemayor hizo una glosa que comienza: ¡Ah Pelayo! ¿Donde estas?... sobre el Villancico ajeno: