DE LA NAVEGACION QUE SE HA DE HACER.

La navegacion que con el ayuda de Dios, á mi me parece que debemos de hacer desde esta Nueva España para el Poniente, será por principio de Octubre de este año de sesenta y uno, é desde ahi hasta entrante Noviembre, y pudiendonos hacer á la vela por este tiempo, se navegue al Oeste, tomando del Sudueste seiscientas leguas hasta ponernos en altura de catorze grados y medio de esta parte del Norte, y dende este punto correr derechamente al Poniente en busca de San Bartholome, que se hallará desde catorze grados hasta catorze y medio de altura.

Ha se de procurar de reconocer esta Isla y surgir en ella para saber si es poblada, y en que parte della hay aguada, por que será muy importante que en esta Isla haya agua dulce, aunque no fuese poblada por estar seiscientas y nobenta leguas pocas mas ó menos, mas ácia la Nueva España que las Islas de Maluco y Filipinas, donde se podrá tomar agua y leña, y así á la ida, como á la venida, si la Navegacion de la vuelta no pudiere otra cosa, la qual Isla si se poblase seria cosa acertada y de mucho provecho para hacer escala en ella, aunque se poblase de hombres delinqüentes que mereciesen muerte ó destierro perpetuo.

Reconocida esta Isla de San Bartholome, y tomada agua y leña en ella, se deve correr desde alli al Oeste quarta del Sudueste hasta baxar un grado y medio de altura que es hasta los treze grados, y desde alli correr derechamente al Oeste en busca de la Isla de Botaha, que es una de las Islas de los Ladrones, que yendo navegando por la altura de los treze grados, no se podrá errar. Habra desde San Bartholome, hasta esta Isla trescientas y treinta leguas: las Islas de los Ladrones son muchas, y las treze dellas dicen que son pobladas, es gente desnuda, y pobre, comen arroz, y tienen muchas palmas de cocos, y tienen sal, pescan con anzuelos de conchas de tortugas, son perdidos por cosas de hierro; en las canoas con que navegan traen un contrapeso por la una parte de la canoa, y traen velas de petates á manera de velas latinas; importará mucho reconocer esta Isla ó qualquiera de las otras para reconocer y saber la navegacion que hasta alli han hecho, y quanto están de Maluco, y Islas Filipinas, por que en la de San Bartholome podrianse errar encontrando con otra alguna Isla que estuviese en la misma altura, y mas al Oriente della: las onze Islas de las treze pobladas, están de la Isla de Botalia para el Norte.

Desde las Islas de los Ladrones para ir en busca de las Islas Filipinas, se ha de navegar al Oeste quarta del Sudueste hasta baxar á los onze grados, ó algo menos, y puestos en esta altura correr luego haciendo el camino del Oeste derechamente hasta dar en las mismas Islas, que habrá dellas desde la Isla de Botaha pocas menos de trescientas y setenta leguas.

Pero si no pudieremos partir desde la Nueva España hasta despues de entrados diez de Noviembre, y de ahi hasta veinte de Henero, ó pocos dias despues, devemos hacer nuestra navegacion corriendo al Sudueste derechamente en busca de la Nueva Guinea, hasta ponernos en altura de veinte y cinco ó treinta grados de la parte del Sur de la Equinocial, si primero no descubrieremos la costa della, por que si aquella costa va subiendo ácia el polo antartico, ó ácia el Estrecho de Magallanes, como se tiene esperanza que subirá, aunque no baya la costa tan tendida ácia la parte del Leste, y quarta del Sueste, como ba en lo que está descubierta, sino que corra de ahy adelante al Sueste encontraremos con ella antes que subamos á los treinta grados, tengo para mi que traen pintada aquella costa en las cartas modernas que han venido á esta Nueva España, mas larga de lo que está descubierta mas de cien leguas; pero con todo esto si ella corre al Sueste desde el último cabo que está descubierto, de la parte del Leste encontraremos con ella antes de los treinta grados, y habiendo navegado hasta los treinta grados, como está dicho, no descubrieremos la dicha costa de la Nueva Guinea, correremos dandonos los tiempos lugar, desde el punto de los treinta grados para el Poniente derechamente hasta doscientas leguas, ó mas, y si tampoco no encontraremos con ella en estas doscientas leguas, desde este ultimo punto de los treinta grados correremos al Oeste Norueste, y Oeste hasta ponernos en el dicho ultimo cavo que está descubierto, el qual está en cinco grados, segun la relacion y figura que yo tengo de la dicha costa.

Y segun en la parte y en el tiempo que hallaremos la dicha costa de la Nueva Guinea, y segun los tiempos nos dieren lugar, navegaremos siguiendola y descubriendola á la parte que nos pareciere, teniendo respeto que hemos de procurar de llegar á las Filipinas á mas tardar entrante Noviembre del año de sesenta y dos, paresce que partiendonos desde el Puerto de Acapulco á lo mas tardar en veinte de Henero ó antes, como está dicho, con los tiempos frescos favorables que llevaremos entonces que en pocos dias atravesaremos la Equinocial, que es lo que se ha de procurar por no le pasar en tiempo de los equinocios, por que en tal tiempo suele haber calmas grandes debaxo de la Equinocial, las quales se han de procurar de huyr; y asi nabegando por la parte del Sur de la Equinocial por el tiempo que está dicho, tenemos tiempo harto para descubrir la dicha costa de la Nueva Guinea, y otras muchas Islas si las huviere.

E si caso fuere que no pudieremos partir de la costa de la Nueva España en todo el mes de Henero para nabegar ácia la parte del Sur, como está dicho, esperaremos hasta el mes de Marzo, ó mas adelante, hasta que tengamos buenos tiempos para poder navegar por la parte del Polo Artico, ó Norte, siguiendo la costa de la Nueva España que va corriendo ácia el Oeste Norueste, y dandonos los tiempos lugar para ello, aunque sea algo apartado de la costa navegaremos hasta ponernos en altura de treinta é quatro grados ó mas, donde procuraremos de reconocer la tierra en la costa que descubrió Juan Rodriguez Cabrillo[62], y tomado lo necesario de lo que hubiere en aquella costa, y tomada platica de los Indios, aunque sea por señas, de una agua grande que dieron noticia á Juan Rodriguez Cabrillo, que havia adelante de alli ácia la parte de la tierra, iremos en busca della siguiendo la costa para ver lo que es, que podria ser que fuese mar aquella agua, y alli fuese el remate de esta tierra, que luego sabremos por señas si es agua salada ó dulze, y siendo Dios servido que descubrieremos lo que es aquello, daremos la vuelta desde alli ácia el Poniente tomando del Sudueste hasta baxarnos hasta treinta y siete, ó treinta y cinco grados, y desde este punto de esta altura correremos navegando al Oeste derechamente, descubriendo lo que hay entre esta tierra y la de la China, hasta cerca de las Islas de Xapon, si primero no descubrieremos alguna cosa de tanto tomo que nos contentemos con ella, y desde alli haremos nuestra navegacion para las Islas Filipinas, sin correr mas al Poniente, é dado caso que no pudieremos seguir esta costa del Poniente de la Nueva España como está dicho, subiremos hasta ponernos en altura de treinta y siete grados, y desde alli correremos al Poniente como está dicho, hasta ponernos con el meridiano de la Isla de Botaha, que es una de las de los Ladrones, y desde alli haremos nuestra navegacion para las dichas Islas de los Ladrones por no errar la navegacion para desde alli ir en busca de las Filipinas ó iremos de este punto que digo de los treinta é tantos grados en busca de las Filipinas, que segun en la parte que nos hallaremos asi haremos nuestra navegacion.

Estas navegaciones tengo trazadas de esta manera, para si no nos pudieremos partir para en principio de Noviembre, han de ir desde la Nueva España, por que partiendonos tarde de acá, no llegamos allá quando nos falte tiempo para cumplir con lo que V. M. nos manda, é para podernos aderezar para la vuelta, por que conviene que con los primeros tiempos que pudieremos partir de allá para acá, nos partamos sin esperar que los tiempos que son francos y buenos para navegar acá, se entablen, porque siempre se han hallado cortos por durar poco tiempo, y á esta causa hemos de partir de allá, de manera, que quando entraren los tiempos prosperos nos tomen mas acá si pudieremos de las Islas de los Ladrones, y no que esperemos en los Puertos de las Islas Filipinas á los tiempos prosperos que son los vendabales, aunque hagamos esta primera navegacion á fuerza de brazos, por que si no hacemos asi, podria ser que nos acaesciese lo que á los pasados ó que tuviesemos necesidad, llegando allá tarde, de esperar á otro año, lo qual seria muy gran inconveniente, asi por haber en aquella mar de las Islas mucho gusano que echa á perder los Navios, como por que en este comedio podrian tener los Portugueses noticia de nosotros, de lo qual podria redundar algun daño, demas que para estar mucho tiempo entre los naturales de aquellas Islas son algo de mala desistion, y asimismo los Españoles donde quiera que están mucho tiempo suelen dar ocasiones para durar poco la amistad; y aunque en todo tiempo se han de evitar todos los inconvenientes que nos puedan dañar, mucho mas en este viaje.

E si huviesemos de esperar en la Nueva España, hasta principio de Octubre del año de sesenta y dos, asi mismo es inconveniente; lo uno por que los Navios pierdan mucho en estar tanto tiempo sin navegar, y lo otro recrescerian grandes costas, y por evitar todas estas cosas, é para que aprovechemos el tiempo descubriendo lo que hay por qualquiera de las partes que están dichas, converná que en estando los Navios á pique, nos embarquemos y nos hagamos á la vela, si V. M. no fuere servido de mandar otra cosa.