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(1564.—12 Septiembre.—Méjico.)—Carta que escribió la Audiencia de Nueva España al Rey, sobre la nueva instruccion que por fallecimiento del Virey Don Luis de Velasco dió al General Miguel Lopez de Legazpi, para el viaje con el Armada de S. M. que se enviaba al descubrimiento de las Islas del Poniente. (C. i. de N. t. 17. d. n. 6.)
Sacra Catholica Magestad—El Virrey Don Luis de Velasco, que por mandado de V. M. governaba en esta Nueva España, falleció en fin de Julio de este presente año: por su fallecimiento, esta Real Audiencia tiene en si la governacion como V. M. lo tiene probeydo, y la terná hasta tanto que V. M. sea servido de mandar otra cosa.
Al tiempo de su fallescimiento, á causa de no estar del todo acabada de despachar la Armada que por mandado de V. M. se imbia al descubrimiento de las Islas del Poniente, de que va por General Miguel Lopez de Legaspi, convino al servicio de V. M. que en su real nombre esta Audiencia probeyese lo que restaba por facer, y ansi se ha probeydo todo lo necesario en prosecucion de lo que el Virrey tenia ordenado, y son ya partidos de esta ciudad á embarcarse en el Puerto de la Navidad, el General y los demás capitanes, oficiales, soldados, y gente de mar; de manera, que mediante nuestro Señor se hará el Armada á la vela mediado Octubre que viene, ó en todo él á mas tardar. Entre las demas cosas que han combenido proveerse, convino reberse la instrucion que el Virrey tenia fecha, como dexó declarado en una clausula de su codezillo que se viese para añadir ó quitar lo que conviniese: y visto que en ella mandava al General que en haciendose á la vela del Puerto de la Navidad, hiciese la navegacion en demanda de las Islas del Poniente, hacia los Malucos, sin que entrase en los dichos Malucos, por no contravenir el asiento que V. M. tiene tomado con el serenisimo Rey de Portugal, sino en otras Islas comarcanas á ellos, que están fuera del Empeño, y dentro de la demarcacion de V. M.; y que para llegar á ellas y descubrir la navegacion de la vuelta á esta Nueva España, corriese al Sudueste en busca de la costa de la Nueva Guinea hasta ponerse en altura de veinte grados de la otra parte de la Equinocial hacia el Sur, y si en este termino no hallase la tierra de la Nueva Guinea, hiciese su navegacion desde esta altura y punto derecho al Poniente hasta docientas leguas, y que si dentro dellas no topase con aquella tierra, corriese al Noroeste hasta baxarse en altura de cinco grados en la misma parte de la Equinocial hacia el Sur, y que si hasta puestos en esta altura, ó en ella no la hallase, corriese de este punto al Poniente derechamente hasta tomar la otra tierra, que por ninguna via lo podia errar; y que asi descubierta, la costease y entendiese lo que en ella hay, segun que en los capitulos que hablan cerca desta navegacion y descubrimiento desta tierra se contiene como V. M. habrá visto por la copia de la instruccion que imbió á ese Real Consejo de Indias. Paresció á esta Real Audiencia, platicado en ella, y comunicado con personas de ysperiencia que han estado en aquellas partes, que aunque sea verdad que el descubrimiento de la Nueva Guinea seria importante, mayormente si en ella se hallasen las riquezas que se significan, no conviene que por agora se haga aquella navegacion, asi por ser nueba que no se ha navegado hasta aqui, y que haciendola se rodearia mucho para yr á las Islas del Poniente, y habria dilacion en la vuelta, como por que seria abenturar mucho navegando por derrota incierta, dexando la derecha que se sabe ya, por la que llevó el Armada que despachó el Virrey Don Antonio de Mendoza, de que fué por Capitan Ruy Lopez de Villalobos, en especial siendo los Navios de esta Armada los dos dellos de tanto grandor que corrian peligro descubriendo costas nuebas; demas que no se conseguiria el efecto de lo que V. M. por el capitulo de una su Real carta fecha en Valladolid en 24 de Septiembre de 1559 años, escrita al Virrey, le embia á mandar, que por virtud de la comision que se le dió para hacer nuevos descubrimientos, embiase por mar dos Navios, del porte, y manera, y con la gente que le pareciese al descubrimiento de las Islas del Poniente hacia los Malucos, y les ordenase lo que havian de hacer, conforme á la orden que se le imbió, y proveyese, y procurase traer alguna especia para hacer el ensaye della, y se bolviesen á esta Nueva España, fecho aquello que les ordenase para que se entendiese ser cierta la vuelta, y que diese por instruccion á la gente que asi imbiase, que en ninguna manera entrasen en las Islas de los Malucos, sino en otras Islas que estan comarcanas á ellas, asi como son las Filipinas, y otras que están fuera del dicho asiento, y dentro de la demarcacion de V. M. que diz que tambien tienen especia; como mas particularmente parece por el capitulo de la dicha carta cuya copia será con esta; y asi en cumplimiento de lo que V. M. por esta carta imbió á mandar al Virrey, acordó esta Real Audiencia que se mudase aquella instruccion en lo tocante á esta navegacion, y se hizo de nuevo otra, mandando al General que navegue derechamente en demanda de las Islas Filipinas, y las demas comarcanas á ellas, por la propia derrota que navegó Ruy Lopez de Villalobos, sin que por via ni manera alguna entre en los Malucos, ni en lo del Empeño, y en todo lo demas conforme á la instruccion del Virrey, sin exceder della; como V. M. será servido mandar ver por la copia de la que por esta Real Audiencia se dió al General, del qual se tomó el juramento é pleyto omenaje que combenia. Lo que al Virrey movió que se hiciese la navegacion de la Nueva Guinea fué la opinion[65] que tiene Fray Andres de Urdaneta, Religioso de la orden de Sant Agostin, que va en el Armada, que dice que las Islas Filipinas se incluyen dentro del Empeño, tambien, como las de los Malucos, y que yendo á ellas era contravenir al asiento que se tomó con el Rey de Portugal, y á esta Audiencia ha parecido lo contrario, ateniendonos a lo que V. M. en la de 24 de Septiembre de 59 declara, que las Filipinas están fuera del Empeño, y á que sin embargo de lo que el mismo Fray Andres de Urdaneta escribió á V. M. por Mayo del año de 60, diciendo que estaban dentro, y á las cartas que al Virrey cerca dello imbió V. M., en otra que le mandó escribir en respuesta, fecha en Toledo á 9 de Hebrero de 561 le imbió á mandar que lo tocante á esta jornada proveyese y ordenase como mas al servicio de Dios nuestro Señor y de V. M. conviniese, guiandolo todo al fin que le estaba escrito, como paresce por las copias de las cartas del Virrey, y de Fray Andres, y del capitulo de lo que V. M. le mandó responder, que serán con esta. Esperamos en Dios que la Armada terná buen suceso, pues se despacha para tan buenos fines, y va tan bien proveyda de todo lo necesario. La cuenta é razón de lo que en ella se ha gastado de la Real Hacienda, se imbiará á V. M. despues que se haya fecho á la vela, en los primeros Navios[66]. (Orig. A. de I.)
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¿1564 Septiembre?—Relación que el capitán Juan Pablo de Carrión, Almirante de la Armada que va á las Islas del Poniente, hace á la majestad del Rey D. Felipe sobre la navegación que la dicha Armada ha de llevar. (C. i. de N. t. 17. d. n. 3.)
C. R. M.—En lo que emos estado diferentes de pareceres el Padre Fray Andres de Urdaneta de la orden de los Agustinos é yo, sobre la derrota y navegacion quel Armada que ba á las Yslas del Poniente ha de hacer es lo siguiente.
El Puerto de la Navidad donde se an hecho los Navios, y de donde parte el Armada esta en 19 grados y medio de la parte del Norte: dice el Padre Fray Andres que salida la Armada del dicho Puerto govierne al Sudueste hasta pasar la Equinocial de la vanda del Sur, y siga la mesma derrota hasta ponerse en altura de 20 grados de la dicha vanda del Sur, y que si en aquel paraxe no topare tierra de la Nueva Guinea que buelva á governar al Norueste hasta abaxar á cinco grados, y que si tampoco alli se hallare, que govierne por aquella altura al Hueste hasta encontrarla, y que despues de vista si fuere tierra de bastimentos y para pobler se pueble, y de alli buelvan los Navios en demanda del descubrimiento de la buelta desta tierra, y sino fuere para poblar en ella quel Armada siga otras derrotas, en demanda de unas Islas pequeñas que descubrió Magallanes en aquel paraxe. Esta es la sustancia del parecer, aunque va mas largo su original, por que muda muchas derrotas que en sustancia contiene esto.
La tierra que se llama la Nueva Guinea es una tierra que descubrimos el año de 44 los que fuimos en el Armada que embió el Virrey Don Antonio de Mendoza: descubriose embiando desde Maluco un Navichuelo pequeño que nos avia quedado embiandole á descubrir la buelta á esta Nueba España, está puesta al Levante de las Islas de Maluco distante dellas ducientas leguas, empieza desde un grado de la vanda del Sur, la primera tierra della que se vió, fuela este Navio costeando, anduvo 380 leguas por ella, y á lo último que llegó está en cinco grados de la mesma vanda del Sur, anduvimos por ella desde veinte de Mayo hasta diez de Setiembre siguiente, y en todo este tiempo que anduvo por la costa nunca se vió otra cosa sino Negros atesados desnudos, y á lo que se entendió son faltos de bastimentos; por que aunque se tubo con ellos habla y trato se procuró con muchos generos de resgates comprar bastimentos, nunca se pudo aber sino bastimentos miseros, y muy poco arroz; á esta tierra es donde el Padre Fray Andres quiere llevar el Armada diciendo que podrá ser que adelante sea mejor, y otras razones que para ello da que entiendo se ha embiado á V. M. el traslado dello; y en esta navegacion que el dize que se haga no la á andado él ni otra persona alguna hasta aora, ni se tiene ispirencia ni platica dello, y es hacer nueva navegacion atravesando tantas veces la linea ques travaxosa y peligrosa cosa.
Yo he sido y soy de diferente parecer, y digo que la dicha Armada siga el camino questá sabido ques el que hizo la Armada que llevó Saabedra, que despachó el Marques del Valle desdesta tierra el año de veinte e ocho, y el que hizimos en el Armada que despachó el Virrey Don Antonio el año de quarenta y dos ques en la que yo fui, y ambas Armadas hallamos favorables vientos y buena mar, y es el camino, salidos del Puerto de la Navidad al Hueste y al Hues sudueste por los pasos que las dichas Armadas fueron donde en el camino se saben aver Islas y Puertos para refrescar el Armada, y es navegacion savida, vista y tratada; y quel Armada vaya á parar á las Islas Filipinas que son Islas de amigos con quien se á tenido trato y amistad, y aun se quedaron en ellas del Armada en que yo fui ocho Españoles: son Islas muy bastecidas de todo genero de bastimentos, é Yslas de gran contratacion, muy ricas y grandes, están en la mejor comarca de todo el Archipielago, sabese la lengua y los Puertos y aun los nombres de los principales señores dellas con quien se á tenido amistad y la an mostrado verdadera: es gente de mucha razon y policia ...[67] desde seis grados de la vanda del Norte hasta quince grados del ... hay Islas entre ellas de trescientas leguas en redondo, y de menos hasta cincuenta: las que se an visto son ocho de las grandes sin otras pequeñas que tienen entre medias: estan todas, unas á vista de otras, que la que mas dista no está diez leguas apartada de la otra: al Norte dellas está la tierra firme de la China dozientas leguas poco mas ó menos de istancia al sur dellas: está Maluco casi lo mismo de istancia; y por saverse ya el camino desta tierra á ellas, y tenerse esperimentado, y las Islas y Puertos, y la gente y trato dellas, y ser tierra bastisidisima y de mucha contratacion, y rica, é sido de parecer se vaya á ella, pues se tiene entendida, y que no se busque navegacion nueva con tanta incertinidad y riesgo.