Estas Islas descubrió primero Magallanes el año de veinte y uno, y despues el año de quarenta y dos las tratamos nosotros y calamos mas el secreto dellas; son Islas que los Portugueses nunca an visto, y están muy á trasmano de su navegacion, ni an tenido noticias dellas sino aya sido por alguna figura ó carta de marear nuestra: están en mejor paraxe para la buelta por estar en altura y arrimadas á la vanda del Norte, por donde se á de venir a descubrir la buelta; y por que el Visitador y el Abdencia hacen mas larga relacion á V. M. dello, no pongo aqui sino la sustancia de la desconformidad de los pareceres que emos tenido, ques la causa por donde creo me dexan en esta tierra: por que el Padre Fray Andres á dicho resolutamente, que no se embarcará si el Armada va á donde yo digo; y como el que va por General, ques Miguel Lopez de Legaspe, es de su nacion y tierra, y intimo amigo, quierele complazer en todo, y como el dicho General no tiene ninguna esperencia en estas cosas, ni entiende ninguna cosa de navegacion[68] por no lo aver usado, no save destenguir lo uno de lo otro, y en todo se abraza á la voluntad del Padre. V. M. será servido de lo mandar ver, y en el caso proveer lo que fuere su real servicio, que aunque la respuesta no aproveche para esta Armada por estar tan á pique para partir que creo dentro de dos meses se harán á la vela[69], aprovechará para lo de adelante en la buena nueva de la buelta, si Dios fuere servido que se haga, y si, lo que Dios no quiera, se perdiese, ó errase, atinara mejor la sigunda y las demas que V. M. á de mandar hazer, por que donde tan grandes reynos y tan prosperos de la corona de Castilla estan ocultos sin se gozar dellos por falta de no tener abierto el camino, no deve V. M. dexallo á solo la ventura de dos Naos sino mandar que sigan unas tras otras hasta que Dios sea servido que se aclare el camino de la buelta.
El Padre Fray Andres de Urdaneta es uno de los que se embarcaron en la Coruña en el Armada del Comendador Loaysa, el cual pasó por el Estrecho de Magallanes y llegó á Maluco desembocado el Estrecho, estuvo ciertos años en el dicho Maluco con los demas que alli aportaron de la dicha Armada, y como se desbarató vino en compañia de los Portugueses á la India y de la India á Lisboa, y de España el año de treinta y ocho vino á esta tierra con el Adelantado que fue de Guatimala Don Pedro de Alvarado, y en esta tierra se metió Frayle en la orden de los Agustinos, será hombre de edad de mas de sesenta años.—C. R. M.—A vuestra Real Magestad, humilde vasallo—Juan Pablo Carrion. (Orig. A. de I.)
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(1564.—18 Noviembre.—Puerto de la Navidad.)—Carta del General Miguel Lopez de Legaspi á S. M. sobre el apresto y próxima salida de la Armada que dicho General llevó al descubrimiento de las Islas Filipinas. (C. i. de N. t. 17. d. n. 7.)
Sacra Catholica Real Magestad—En la Flota que el año pasado salió del Puerto de San Juan de Lua, di cuenta á Vuestra Magestad como el Visorrey Don Luis de Velasco me mandó sirviese á V. M. en el descubrimiento de las Islas del Poniente, encargandome el Armada real que para el efecto se aprestaba, y que posponiendo lo que en esta tierra tenia, y mi casa y hijos cumpliria lo que se me habia mandado con el cuidado y fidelidad que devia al servicio de V. M. real; y ansi en cumplimiento dello me apresté á mi costa, sin que se me diese socorro ni otra ayuda de costa, y con la gente que para el viage se hizo en Mexico, vine á este Puerto de la Navidad donde se hicieron los Navios que han de ir en el Armada, que son dos Navios grandes y dos Pataxes, é un Bergantinejo de remos pequeño. Proveydo y despachado lo que habia que hacer reciví en nombre de V. M. el Armada toda, en la qual van ciento y cincuenta hombres de mar, y doscientos soldados, y seis Religiosos de la orden del Señor San Agustin, y por Mayoral dellos el Padre Fray Andres de Urdaneta, que por servir á Dios Nuestro Señor, y á V. M. real hace la jornada: iran en toda la Armada con alguna gente de servicio trescientas y ochenta personas. Saldré de este Puerto, placiendo á Dios nuestro Señor mañana, que serán diez y nueve de Noviembre, y de mi parte porné la diligencia y solicitud posible, con la fidelidad que devo y soy obligado: confio en Dios Nuestro Señor que el viaje en la felice ventura de Vuestra Magestad, terná subceso y fin muy prospero como todos deseamos; y pues esta empresa es tan grande y de tanta importancia, á V. M. humildemente suplico sea servido mandar se tenga con ella particular cuenta, para socorrer á los que vamos delante y reforzarla, cometiendolo á quien con todo cuydado y diligencia lo provea y haga como cosa que tanto importa al servicio de Dios Nuestro Señor, y aumento de su Santa Fee Catholica, y al de V. M., y bien universal de sus reynos y señorios.
Por la otra mia supliqué á V. M. fuese servido de mandar ver y proveer ciertos capitulos tocantes á esta jornada, y pedí al Visorrey, y los remitió á V. M.: torno á suplicar á V. M. lo mismo, atento que por solo zelo de servir á V. M. real, me encargué de esta empresa, y he gastado mi hacienda por aviarme y aderezarme para ella; cuya Sacra Catholica Magestad guarde nuestro Señor y acreciente en mas reynos y señorios por muy largos y felices tiempos. De este Puerto de la Navidad á 18 de Noviembre de 1564 años—De Vuestra Sacra Catholica Magestad fiel criado, que los reales pies de V. M. besa—Miguel Lopez de Legazpi. (Orig. A. de I.)
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(1564.—20 Noviembre.)—A S. M., de Fray Andres Urdaneta, embarcado ya y en víspera de hacerse á la mar. (A. de I. Leg. 60—2—16.)
S. C. R. M.—Por cumplir lo que V. magestad me embio á mandar por dos veces he venido á este puerto de la navidad donde al presente estoy ya embarcado con quatro religiosos sacerdotes[70] y los tres dellos theologos y á otro sacerdote y theologo lo llevó dios para si en este puerto—nuestra partida plaziendo á dios para las partes del poniente será mañana—van dos naos gruesas la una segun dizen los mareantes de mas de quinientas toneladas y la otra de mas de trescientas, y un galeoncete de hasta ochenta toneladas y un patay pequeño y una fragata, yran en estas cinco velas de trescientos y ochenta hombres arriba—llevamos por general á miguel lopez de legazpi, natural de la provincia de guipuzcoa, persona de muy buen juicio y cuerdo con quien todos los de la armada llevamos muy gran contento—va solo por servir á dios y á V. magestad á su propia costa—espero en nuestro señor que ha de acertar á servir á V. magestad con prospero suceso y con toda lealtad—á V. magestad suplico sea servido de mandar tener cuenta con sus servicios y persona para hacelle.