Viernes 12 de Enero se vieron otros Isleos y arrecifes de otra forma de corral y plazeles como los de atras que les pusimos por nombre las Hermanas: eran despoblados, y los arrecifes un Isleo á otro, que en medio vienen á hacer como á manera de corral, que terná mas de diez leguas de box por la parte que la costeamos que fué por la vanda del Sur: no se halló donde poder surgir, y asi pasamos adelante prosiguiendo nuestra navegacion. Todos estos Isleos son llenos de arboleda muy espesa hasta donde baña la Mar, y muy acantilados de piedra y arrecifes.
Corrimos por nuestra derrota hasta el Domingo siguiente que fueron 14 de Enero, y este dia en la tarde vimos tierra que nos demoraba al Sueste; arribamos con ella, y por ser noche no la podimos tomar: anduvimos toda la noche de una vuelta y de otra hasta el Lunes siguiente que amanesció, y vista toda la tierra conoscimos ser unos Isleos y arrecifes bajos y peligrosos despoblados, y sin cosa buena: tampoco podimos hallar donde surgir aunque se procuró, llegandonos á tierra todo lo pusible, y visto que la tierra no podia tomarse mandó el General governar al Oeste para proseguir nuestra navegacion. El Padre Fray Andres de Urdaneta dijo, que no seria mucho que estas Islas y arrecifes que fuesen los Jardines que Villalobos descubrió, aunque si eran ellos nos hallabamos mas atras de lo que se pensaba, y no habiamos hallado tanto camino como se hallaba por los puntos, y que esto le parecia por estar en la misma altura que se ponen los otros en las Relaciones de los que fueron con Villalobos, y por otras razones que daba, y los Pilotos se reian dello, diciendo no podia ser, porque estabamos mucho mas adelante, é algunos dellos se hallaban cerca de las Felipinas, otros con Matalotes, y ansi proseguiamos nuestra navegacion por la derrota que llevabamos hasta el Miercoles siguiente que fueron 17 de Enero.
El Miercoles siguiente viendo el General que todos los Pilotos por sus puntos se hallaban ya con las Islas Felipinas, é algunos dellos habian pasado adelante, y que todos estaban en que habiamos pasado las Islas de Matalotes y de Arrecife en cuya demanda ibamos, y que ya no las topariamos, mandó juntar en la Capitana los Religiosos, Capitanes, Oficiales y Pilotos, y á todos propuso lo que los Pilotos decian, y que si era verdad que estabamos más adelante de Matalotes convenia ir en busca de las Filipinas, y que si fuese posible no querria tomar la Isla de Bindanao en tan poca altura como la tomó Villalobos, por evitar lo que á él le subcedió que no pudo salir ni doblar una punta de la misma Isla para ir á las Filipinas, de cuya causa padesció hambre y trabajos, y pues que todos se hallaban en las Filipinas, y algunos mas adelante viesen si convenia subir en altura algo mas de los 10 grados en que se hallaban; pidioles sobre ello su parescer para que conforme á el provea lo que mas conviniente sea al servicio de Dios nuestro Señor y de Su Magestad, á lo qual todos de un conforme parescer digeron, que les parescia seria bien subir en altura de 13 grados, y de allí correr al Hueste para no errar las Filipinas, y tambien para evitar no acontesciese otro tanto como á Villalobos al doblar de la punta que dijo el General, el qual conforme al parescer de todos mandó governar al Norueste hasta ponerse en altura de 12 grados y medio, ó hasta 13 y desde allí corriesen al Hueste, lo qual se puso en efecto, y este acuerdo le paresció muy bien al Padre Fray Andres de Urdaneta diciendo que yendo por esta derrota no podian errar las Felipinas, y si los Isleos y arrecifes últimos eran los Jardines que descubrió Villalobos como el lo habia dicho, de necesidad topariamos las Islas de los Ladrones que estaban en altura de 13 grados, y que eran muchas Islas, y que estan Norte Sur, y ansi no podriamos pasar sin ver algunas dellas, y topándolas teniamos certinidad del viaje, y de no haber andado tanto como se pensaba, y ansi fuimos corriendo hasta ponerse el Armada en altura de los 13 grados, y puestos en ella mandó el General governar al Hueste, y que las guiñadas fuesen á la quarta del Sudueste, porque fuesemos de 13 grados hasta 12 y medio, aunque en esto de las alturas siempre diferian los Pilotos como arriba está dicho un quarto de grado, é un tercio, y mas y menos, y ansi fuimos por este rumbo hasta el Domingo 21 de Enero, y este dia el Padre Fray Andres dijo al General, que si era verdad lo que habia pensado de que los Isleos y tierra postrera que atras dejamos eran los Jardines de Villalobos, que estabamos cerca de las Islas de los Ladrones, porque habia tenido cuenta con ello, y se hallaba cerca de tierra de Isla de Ladrones.
Lunes 22 de Enero de 1565 años como á las 10 antes de medio dia vimos tierra, la qual nos demoraba al Norueste, y á lo que parescia era tierra muy alta: luego las Naos governaron al Norueste para tomalla: los Pilotos decian ser tierra de las Filipinas, y quanto mas nos llegabamos á tierra, tanto mas se afirmaban en ello. Solo el Padre Fray Andres de Urdaneta decia, que podian ser Islas de Ladrones, é yendo asi, de la gavia de la Capitana vieron Paraos con velas que salian de la costa, los quales parescia venir acia la Armada: digeron los de las gavias que de una parte de la tierra habian venido seis juntos; de otra parte diferente desta otros seis; de otra cinco, y luego digeron que de todas las partes de la costa que se veia salieron mucha cantidad dellos: el Padre Fray Andres preguntó á los de las gavias, que forma de velas traian estos Paraos: dixeron, que Latinas, lo qual oido dijo afirmándose en ello ser Islas de Ladrones, y mas viendo luego venir cerca de las Naos tanta cantidad de Paraos, lo qual dijo que tenian en costumbre los naturales de aquellas Islas, y que en las Filipinas no lo hicieran. Los Pilotos porfiaban lo contrario, y que no era sino tierra de las Filipinas, y se reian de que se pensase ser Ladrones, y llegando el Armada como dos leguas de tierra llegaron á nuestras Naos todas aquellas velas Latinas, las quales eran de petate de palma muy bien texidas, y cada Canoa ó Parao traia á 6 á 8 á 10 y á 12 y mas Indios: algunas llegaron de 6 en 6 y de quatro en quatro como habian partido de cada barrio de los de la tierra, y serian hasta cincuenta Paraos los que rodeaban las Naos poniendose á tiro de piedra della, y todos ellos nos daban muy grandes vozes, sino que no se entendia lo que decian mas de que todos ellos y cada uno nos señalaba por señas á su Pueblo, que fuesemos á el, é que nos darian mucho que comer, mostrando en las manos alguna fruta que traian en las Canoas: refregabanse en las barrigas con las manos: abrian los brazos, daban vozes, y á lo que entendiamos nos decian con estas señas que nos hartarian: nunca quisieron allegarse á bordo, aunque los llamaban: el General viendo que no querian llegar les mandó echar desde la Capitana en una tabla unos cuchillos, tigeras, cuentas, y un espejo y otras cosas, lo qual tomaron los Indios que venian en la canoa que mas cerca se halló, é ansi fuimos hasta ponernos bordo á bordo con la tierra, y las canoas siempre nos llevaban en medio dando vozes, y señalando cada uno á su Pueblo, y quando llegamos á tierra era á puesta de sol, y por la parte que llegamos no se halló surgidero, y toda la costa por la Ribera estaba llena de palmares de cocos, y entre los palmares parescian casas, y ansi fuimos costeando la Isla acia la parte del Sur, y como los Indios vieron que no surgiamos y se hacia noche se fueron cada uno á su Pueblo, y las Naos fueron corriendo la costa hasta doblar una Isla baja llena de palmares que estaba á la punta de la Isla grande. De la Isla pequeña á la grande hacia un arrecife de piedra grande. Doblando esta Isleta á la parte del Sudueste de la Isla alta hace una Baya, á la qual el General mandó ir delante al Patax San Joan para que viese si habia surgidero donde las Naos pudiesen estar. En anocheciendo por toda la costa encendieron los Indios muchos fuegos, y casi á la media noche surgió el Patax San Joan; y luego el Martes siguiente al alba surgió la Capitana junto al Patax y despues mas tarde surgió la Almiranta que venia más atras, y mandó el General echar bando, que ninguna Persona del Armada fuese osado de saltar en tierra sin su licencia, y los que en ella saltasen no hiciesen fuerza, agravio ni daño alguno á los Naturales, ni dellos tomasen cosa ninguna, asi de sus bastimentos, como de otra cosa, y que no les tocasen en sus sementeras, ni labranzas, ni cortasen palma, ni otro arbol alguno, y que no diesen ni contratasen con los Naturales en cosa ninguna de ningun genero que fuese sino fuese por mano de los oficiales de Su Magestad que tenian cargo de ello, so graves penas, y á los Capitanes que no lo consintiesen so pena de suspension de sus oficios, y asi se les notificó, y despues en todas las partes donde la Armada llegó se publicó este mesmo bando, de que no poco descontento mostraron los soldados.
El Martes al alba comenzaron á venir los Naturales en sus Paraos á donde la Armada estaba surta, y de toda la costa vinieron tantos que tenian todas las Naos rodeadas, que á lo que se pudo contar eran más de 400 y quando la Nao Capitana llegó á surgir traia al rededor de si mas de 100 de ellos. Los Indios que en ellas venian traian á vender cocos secos, y verdes, cañas dulces, platanos verdes, tamales de arroz, y asi otras cosillas de comer, y de todo muy poco: á dos ó tres cocos cada uno, una caña dulce ó dos: dos ó tres batatas ó ñames, un tamal ó dos. De cosa ninguna traian cantidad, y daban tanta priesa porque los rescatasen esto, y tantas vozes que lo daban por qualquier cosa que les diesen. Ninguno dellos quiso entrar en las Naos, ni fiarse, aunque el General les decia muchas cosas, dandoles cuentas, y resgates, y les mostró mucho amor y voluntad, y los tenia por amigos: no se fiaban mas de que por qualquier cosa que les diesen daban aquello poco que ellos traian, y ansi daban por naypes, por pedazuelos de orillos de paños, por caxcabeles lo que traian, que era bien poco de cada cosa, y asi estobieron todo este dia hasta la tarde: el Padre Prior les habló algunos vocablos de su Lengua que se le acordaban, especialmente conto hasta diez en su lenguage con que mostraron gran contento, y uno dellos vino á nombrar á Gonzalo, que segun dijo el Padre Prior era el nombre de un Español que ellos hallaron en una Isla de aquellas, y dixeron que aquella Isla se llamaba Goam, y siempre nos decia y señalaba cada uno dellos á su Pueblo, y que fuesemos allá que habia mucho que comer, y todas las canoas y gente que en ellas venia traian sus armas de paveses y hazes de baras tiraderas, y hondas, y piedras hechas á la forma de un huevo, que estas son las armas que ellos usan: andan desnudos en carnes sin cubrir parte ninguna de sus cuerpos: son gente muy crescida, membrudos, bien dispuestos, y de grandes fuerzas á lo que paresce: asi mismo las Mugeres son muy altas y ellas solamente traen un cordel atado por los muslos, y en el cordel un poco de yerba ó hojas de arboles, con que cubren las partes vergonzosas, y algunas las cubren con un petate fecho de hoja de palma: todo lo demás descubierto: ellos y ellas lleban el cabello suelto y largo, y lo cogen al cogote, color tiricia.
El Miercoles siguiente vinieron mas cantidad de Paraos que el dia de antes, mas ya no querian dar lo que traian como antes, sino que pedian yerro, y como se lo diesen daban por el lo que traian, y como les mostraron clabos ya no querian yerro, ni dar lo que traian por otra cosa sino clabos, y mostraron aficionarse á ellos, porque por ellos daban quanto traian, los quales dieron á entender que los querian para hacer las canoas, las quales son muy polidas y muy bien hechas, cosidas con cordeles, y por cima les daban con un betun blanco, ó naranjado en lugar de brea: son muy ligeras, y navegan con aquellas sus velas Latinas de petate contra el viento, y á la volina con tanta ligereza que es cosa de maravilla, y segun lo afirma la gente de Mar desta Armada no han visto genero de fustas que tan ligero sea: no tienen popa, ni proa, que como ban navegando no hacen sino volver la punta de la vela Latina, y tan recia como iba para delante vuelbe para atras haciendo de la popa proa, y cierto es cosa de ver la presteza con que navegan, y la facilidad con que vuelben á una parte y otra: todos los dias que la Flota estubo surta en esta Isla hubo canoas de los Naturales á bordo á vender cosas de comer, y bien se desquitaron del barato que hicieron el primero dia, que como los del Armada les diesen á entender por señas que truxiesen más cantidad de arroz, é todo lo demas que traian, comenzaron á traer petates fechos, fardos de arroz que al parescer tenian á tres almudes y á quatro, y á mas y menos, y los daban por clabos grandes, y como no entraban en las Naos sino que desde bordo les echaban un cordel y en él atado un clabo, contentandose dél ataban al mesmo cordel el fardo de arroz, é hallaronse muchos fardos llenos de arena y por cima habria como dos dedos de arroz que cubria el engaño, y otros traian yerbas y piedras en medio porque pesasen, y destas hicieron muchas y muy graciosas burlas, é asi mismo unos barrilejos de azeyte de cocos que se daban para alumbrar la lantia, y se compraron cantidad: ansi mismo los mas dellos se hallaron que no tenian mas de un dedo ó dos de azeyte por encima, y lo demas todo era agua, y ansi hicieron muchos engaños y maldades que muchos dellos como les echaban de las Naos los clabos sin verguenza echaban á huir y se iban á otra Nao á hacer otro tanto, y si algo les decian de las Naos luego hacian fieros y mostraban sus armas, baras, y hondas, amenazando que les tirarian, y porque el General les tenia mandado que nadie no les hiciese mal, ni les digese palabra de amenaza se salian con todo: es gente inclinada á hacer mal, y en haciendo la vellaqueria muestran muy gran contento de haberla fecho, y verdaderamente le sobró razon á quien les puso nombre Isla de Ladrones, porque ellos lo son y se precian dello, y son muy desvergonzados y mal inclinados, y que no tienen cuenta mas de cada uno con sigo mismo, y asi se vió algunas vezes que el General daba algunas cosas á los Indios que parescian mas principales, de cuentas y espejos, y cosas de rescates: reñian sobre quien las llevaria, y se las arrebataban de las manos los unos á los otros y echaban á huir, y siempre andaban mirando que podian hurtar, y en el Patax San Joan les desclabaron un pedazo de un yerro del timon, é intentaban y procuraban de sacar los clabos del costado á los Navios, y un dia se atrevió un Indio á saltar de la canoa en el esquife que estaba á bordo atado con un cabo á un obenque y le desató y se pasó á la canoa tirando del cabo del esquife para quererlo llebar, y lo llebó hasta que le dieron vozes de la Nao, y quedó el Indio muy muerto de risa. Otra vez unos Indios de una Canoa digeron á un Marinero questaba en el batel que entrase en la Canoa y porque no digesen que dejaba de hacerlo de miedo entró dentro, y apenas hubo entrado quando comenzaron á bogar tan recio para llebarselo que le convino echarse al agua, é asi volbió á nado al batel, y luego la Canoa volvió á bordo sin ninguna verguenza, y cortaron, y llebaron las boyas de todas las Naos, y todo esto se sufria por haber mandado el General que no se les hiciese mal, sino que se guardasen de dar lugar é ocasion para que los Indios lo pudiesen hacer.
Este dia Miercoles en la tarde mandó el General al Maese de Campo, y á los Capitanes Martin de Goyte, é Juan de la Isla que en los bateles fuesen á ver una Caleta que se hacia en la misma Isla é Baya á ver si habia Rio de agua dulce para tomar agua, la qual habia menester la Armada, los quales fueron, y vueltos digeron, que en la misma Caleta habia un Rio donde se podia hacer el aguage muy bien, y que las Naos podian ir á surgir á aquella Caleta que habia buen fondo y limpio, y por no estar tan lejos el General mandó que entrasen las Naos en esta Caleta mientras se hacia la aguada; y otro dia siguiente Juebes las Naos fueron atoando hasta la boca de la Caleta, y el Patax San Juan que iba delante quiso entrar mas adentro, é ya que llegaba á la boca de la Caleta de cerca de tierra los Indios le comenzaron á tirar piedras con hondas y baras de ambos bordos en mucha cantidad, porque de ambos lados estaban tan cerca de tierra que las piedras alcanzaban á la Nao, y ansi hirieron alguna gente, y lastimaron al dicho Juan de la Isla con una pedrada, de cuya causa tubo necesidad de soltar algunos arcabuzes para apartar los Indios que eran muchos y se entraban en el agua animosamente por tirar de mas cerca al Navio, y como sintieron los arcabuzes se desviaron, y el Capitan Joan de la Isla vino á la Capitana á dar cuenta al General dello, y de camino pasó por bordo del Almiranta que estaba mas cerca del: mandó el General al Maese de Campo saliese á tierra en un batel y diese á entender á los Indios que para que hacian aquello, y que estubiesen de paz, porque de las Naos no se les haria daño ninguno, ni se haria mas que tomar agua é irnos: el Maese de Campo fue á tierra y sosegó á los Indios, los quales le prometieron que estarian de paz, y no harian mal, y quando los Indios desde tierra estaban apedreando el Galeon San Juan estaban á bordo de las Naos mas de cient Paraos rescatando, y por señas nos decian, que ellos eran nuestros amigos, y no los de aquella Caleta, y los que esto decian viamos como en apartandose de las Naos iban á la Caleta, y de la Caleta volver Canoas á las Naos, que ninguna verguenza tienen de hacer mal, y alli en la misma boca donde le apedreaban surgió el Patax, y las Naos surgieron un poco más afuera.
Otro dia siguiente salió el Maese de Campo con los bateles y comenzó á tomar agua del Rio, y los Indios mostraron estar sosegados y de paz, y ellos mismos vinieron donde se tomaba el agua, y comenzaron a ayudar á henchir los barriles de agua, y estando asi todos juntos los unos con los otros en toda amistad, un Indio arrebató á un soldado un arcabuz que tenia al hombro y se fue huyendo con él, y todos los Indios hicieron lo mismo, y comenzaron á apedrear á los que estaban haciendo el agua con gran grita, y los soldados con los arcabuzes los comenzaron á picar y los Indios se subieron sobre una ladera, y de alli apedreaban con sus hondas, y dende á un rato volvieron, diciendo que querian ser amigos y estar de paz, y el Maese de Campo los admitió y rescivió de paz diciendoles que no hiciesen mal, y que el tampoco les haria daño, y otra vez estando tomando agua, y los Indios juntamente con toda amistad con los Españoles, un Indio arremetió á un Soldado que estaba junto á el, y le dió á mantiniente con una bara tostada por los pechos, y como llevase cota no le hirió en los pechos, mas acertole en la mano una herida de la qual vino á morir dende á diez ó doze dias, y luego todos los Indios echaron á huir y á ponerse de guerra en la ladera, y á tirar piedras. El Maese de Campo visto la bellaqueria escaramuzó un rato con ellos, y les hizo dejar la ladera, y huir de alli y prendió un Indio dellos el qual trajo á las Naos, y le tubieron en la Capitana con unos grillos haciéndole todo buen tratamiento, dandole á entender que volviesen los Indios el arcabuz que habian arrebatado al Soldado, y que lo soltarian sin hacerle mal ninguno, é asi estubo tres ó quatro dias; y estando preso los Indios tornaron á venir de paz, y el General los rescivió y salió en tierra á tomar la posesion de la Isla[80] en nombre de Su Magestad, y los Religiosos salieron á decir Misa, y se celebró el culto Divino, y se tomó la posesion de la tierra en nombre de Su Magestad con solemne ceremonia, y vinieron á donde el General estaba mas de ochenta Indios, el qual á todos ellos les dió cuentas y les dejó contentos, y desta manera estaban á ratos de paz, y á ratos de guerra; y aunque fuese de bajo de paz, todas las vezes que veian ocasion acometian qualquier bellaqueria, y con todo esto ordinariamente habia cantidad de Canoas á bordo de las Naos, y estando rescatando se apartaban de las Naos en sus Canoas, y se iban á pelear á tierra contra los nuestros, y otros de los que peleaban se metieron en las Canoas dejando la pelea y se venian á rescatar á bordo, y siempre no dejaban las armas de las manos, lo cual hacian sin verguenza ninguna, porque de cosa no la tienen.