Resumido el General en este acuerdo para el despacho del Patax San Joan le proveyó de gente, artilleria, y municion, en el qual mandó fuese el Capitan Joan de la Isla, y con él el Thesorero y Fator de Su Magestad, é un Religioso, y dioles instruccion de lo que habian de hacer y la orden que se habia de tener en la jornada, y que principalmente procurasen si habia canela, y otras especias y drogas, y donde se cogian, y que tragesen muestra de todas ellas, para el resgate de lo qual mandó que los oficiales llebasen de los resgates que se traian de Nueva España, y que comprasen la mas cantidad que pudiesen, no menos de la especieria y drogas, oro, cera y otras cosas que viesen que tenia valor, y serian estrañas en Nueva España, y que procurasen hacer paz y amistad con el Rey de Butuan, dandole á entender lo mucho que Su Magestad le queria, y le ofresciesen todo favor y ayuda de parte de esta Armada, y que si lo tobiese por bien iriamos á su tierra á poner en ella la fatoria y contratacion en nombre de Su Magestad, de lo qual se siguiria á él, é universalmente á toda su tierra y vasallos notable aprovechamiento, y que si por caso topasen Juncos Chinos ó de Borney, y de otras partes sin les hacer mal ni daño alguno procurasen hacer paz con ellos, porque esto es lo que aca principalmente se pretende, tomando dellos Lengua de Islas comarcanas, que gente y contratacion hay en ellas, y ellos que cosas traen á estas Islas, y que lleban, y á donde, y á que precio los compran, y los venden, y que en todo caso mirasen no se les diese ocasion para que se alterasen ó tomasen algun resabio, y que si ellos la diesen pasasen por ello, como no fuese notable. Mandó que Geronimo Pacheco Interprete de la Lengua Malaya fuese con ellos, teniendo entendido que en Butuan por ser Pueblo de contratacion era impusible no haber quien la entendiese, por ser como en estas partes es la Malaya tan general que donde quiera hay quien la entienda, y hable, y que si en Botuan no hallasen canela corriesen por la costa de Vindanao acia el Sur hasta llegar á la Provincia de Cabit, que es en la misma costa donde en su Relacion dice Bernaldo de la Torre, que le vendian mucha canela: dioles de termino 25 dias para ida y vuelta como en la Instruccion se refiere mas largamente que pasaron ante Hernando Requel Escribano de Governacion.
Sabado por la mañana que fueron 17 del mesmo mes de Marzo, estando el General en los despachos del Patax vino á la Capitana el Maese de Campo y dijo al General, que de la Almiranta questaba mas de media legua surta á sotavento de la Capitana al Poniente habia visto una Vela, ó Junco grande á la mar, y que habia embiado allá su Batel á reconoscer que Navio era, y á que viniese á la Flota para tomar Lengua dél. El General le preguntó ¿que gente habia ido en el Batel? el Maese de Campo le dijo que no mas de cinco soldados que bastaban para llamarle por via de amistad: al General le parescio que el Batel no iba á buen recabdo por llebar tan poca gente, y que le podia suceder alguna desgracia, y mandó que el Maese de Campo, y el Capitan Martin de Goyte fuesen allá en el Batel de la Capitana, y llebasen mas gente, y que si viesen que era Parao de los naturales de la tierra que lo dejasen, y si fuesen Extrangeros por via de amistad le rogasen se viniesen á donde estaba el Armada y General para tomar Lengua dellos, y contratar, trocando sus mercaderias por las nuestras si fuesen buenas, y que procurasen de no venir en rompimiento con ellos, sino que todos fuesen medios de amistad, y asi fueron el Maese de Campo y Martin de Goyte, y los soldados que pudieron ir en el Batel, y el General se quedó en el Armada despachando á los que habian de ir á Butuan, y el Lunes siguiente por la mañana se partió el General con la Capitana y Almiranta á la Caleta que se ha dicho dejando alli al Patax San Joan para que con el terral de la tarde se partiese para Butuan.
Este dia Lunes 19 de Marzo á las 10 de la mañana surgió el General en la Caleta de Bohol y las Casillas que estaban en ella junto á la Mar estaban despobladas sin haber cosa alguna en ellas y sin que se viese un solo Indio, y junto á la Caleta topó el batel de la Almiranta que lo embiaba el Maese de Campo, y le dieron nuevas como habian peleado con el Junco que era de Borney, porque no quiso venir en escucharlos de paz, antes los acometió y tiró un berso tres ó cuatro vezes, y unos arcabuzes de bronze que traian, y que al fin lo rindieron, y que el Maese de Campo lo traia atras de cuya causa, y por las grandes corrientes no podian venir sino á espacio y despacio: traia este batel mas de 20 hombres heridos de manos de los del Junco en la pelea: hirieron tantos, porque como los bateles estaban bajos y ellos de alto no hacian tiro que no lo empleasen entre los nuestros: mataron un buen soldado de una lanzada por la garganta que se llamaba Diego Hernandez de Lugo.
Luego el General mandó se curasen los heridos, y entendiendo que las corrientes detenian al Maese de Campo les despachó el mismo batel con comida y refresco para la gente, y por otra parte embió la Fragata á lo mismo porque no los pudiesen errar, y aquella noche los vieron en la costa de la mesma Isla que venian al remo tierra á tierra, y arribaron con ellos el Batel y Fragata ambos juntos. El Martes siguiente á medio dia llegó á la Caleta trayendo á jorro el Parao de los Burneos, que era mucho mayor que los que usan los Indios desta tierra: tenia arbol mayor, trinquete y mezana: era Navio para navegar por donde quiera, poco menor que el Patax San Lucas: tenia tres cubiertas aunque de cubierta á cubierta habia poco espacio: eran Moros los que en él venian.
La relacion que dieron de como vinieron á las Naos los Burneos, fue, que como el Maese de Campo embió su batel con no mas de cinco soldados, y llegaron al Parao, y como por señas les digeron que viniesen á las Naos que los llamaba el General, y que luego volverian: dicen que los Borneos hicieron burla dellos, y no solo no los querian escuchar, pero que volvian sobre el batel tirandoles desde el Parao con un berso de bronze y dos arcabuzes, y que traian muchas flechas, y que el batel se hubo de desviar fuera, y como vieron ir al otro batel que iba á la vela con viento fresco pensaron los del Batel del Almiranta, que debia ser otro Parao compañero de aquel, de cuya causa se hicieron á lo largo, mas despues que conoscieron ser batel de su compañia arribó sobre él, é ambos juntos abordaron con el Parao, al qual el Maese de Campo requirió de paz y amistad no embargante que halló herido de una flecha un Marinero, y ellos no quisieron escucharle, antes en castellano daban vozes diciendo: á bordo, á bordo, siempre tirando el berso y muchas flechas, y los arcabuzes que tenian; y aunque con la mano les hacian señas de paz que no se les haria daño, y que no tirasen, no bastó, ni se quisieron confiar, sino en venir á las manos, y mientras los rogaban con la paz hirieron alguna gente, lo qual visto por el Maese de Campo comenzó con ellos la pelea, en la qual los Indios se hovieron animosamente, porque ellos determinaron de morir, y asi pelearon como desesperados hasta que les mataron el capitan: gastaron mucha municion de lanzas con hierros largos de casi dos palmos y flechas con casquillos muy agudos de cobre y cortador y zebratanas, con las quales tiraban unas flechas pequeñas y delgadas que se metian entre malla y malla: traian escuypiles de cordeles mas fuertes que los de algodon, pero muerto el capitan, los que pudieron se metieron en una canoa que traian por batel por popa, y se huyeron que no pudieron haberlos: rindieronse los demás y mataron al soldado dicho y hirieron más de otros veinte: El Parao traia quarenta y cinco hombres, y entre seis ó siete que prendieron fué uno el piloto: otro un criado ó Factor del Rey de Borney, que eran los mas principales: estos hablaban la lengua Malaya, y se entendieron con el Padre Prior; y digeron, como eran Borneos que andaban á contratar por estas Islas, y que todo lo que traia el Parao era del Rey de Borney, y el Parao era de un Portugues que reside en Borney, que se dice Anton Maletis, y el General les dijo, que porque no habian querido venir á su llamado, pues lo envió á llamar por via de amistad y rogandoselo, y que si hobieran venido que no resceberian daño, ni se les hiciera mal ninguno, ni su gente lo hobiera rescibido, y que le pesaba del daño, muerte y pérdidas de ambas partes; y que de solo esto tenia pena. Los Indios respondieron que como no los conoscian, ni entendian, y vieron que eran estrangeros, les pareció que estaban obligados á la defensa de sus personas y haciendas, y que en defensa desto por qualquiera cosa que hubiesen hecho no tenian culpa ninguna, que si los conoscieran que justo fuera, y ellos vinieran, pero que no los conosciendo ni sabiendo quien eran, ni que los querian, habian procurado defenderse; el General los consoló, y les dijo que no tubiesen pena, que aunque ellos habian tenido la culpa en lo pasado, él no ha de mirar á eso, ni al daño que en su gente le habian fecho, sino al amor y voluntad que la Real Magestad del Rey de Castilla tiene al Rey de Borney, y á lo mucho que desea que los Vasallos del uno y del otro tengan contratacion, paz y amistad; y para que se vea ser ansi, y ellos entiendan la grandeza, bondad, manificencia de su Magestad y como no quiere, ni es servido que sus Criados ni Vasallos hagan ningun daño á ningunos Extrangeros, ni á nadie con quien no tenga guerra publicada, especialmente á los de Borney, á quien tanta amistad los ponia en su libertad, y los dejaba libres para que hiciesen lo que quisiesen, y mas les mandó luego dar y se les dió su Parao con todo lo que en él venia, porque despues que llegaron á bordo de la Capitana no consintió que ningun Español entrase en el Parao, ni les tocase en cosa ninguna, la qual liberalidad viendo los moros, y hasta aquel punto no pensando sino que sus bienes eran ya agenos, y sus Personas captivas, tuvieronla en tanto, que no cesaban de encarescer la magnificencia y liberalidad del General, dandole gracias por merced tan grande como tan liberalmente les hizo, y le rogaron que les diese una carta para el Rey de Borney, por que ellos le habian de ir á dar cuenta desta merced que en nombre de su Magestad el General les ha hecho, y ansi quedaron en el Parao con grandissimo contentamiento, y mientras esto vimos en este Puerto, el General siempre y con grandissimo cuidado se informaba de los Moros, que cosas y mercaderias traen á estas Islas, y de donde las traen, y á que prescios las compran alla y las venden aca y que cosas vuelben de retorno destas Islas, y como se entendian por la Lengua Malaya, y demas desto se informó dellos de otras muchas particularidades de estas Islas, de su calidad, cantidad, cosas que en ellas se cogen y crian, contrataciones, costumbres y Religion y las demas que convenia tener para noticia, y esto con gran cuidado. Los Moros le digeron que de Borney, traian hierro y estaño, y que esto se trae de la China, porcelanas, campanas de cobre á su modo, menjuy mantas pintadas de la India, sartenes, cazuelas de hierro templado, el qual es un hierro tan facil de quebrarse como bidro con qualquier golpe que le den: traen hierros de lanzas, cuchillos y otras bujerias, y que todo esto lo dan por oro y esclabos y unos caracoles que dicen ser moneda en Sian é Patan, cera de que abundan estas Islas, mantas blancas que sean baratas, porque hay muchas y dellas tenian muchas los moros; mas de haberlos soltado y vuelto les su Parao y ropa ningun contento rescibió la gente y soldados del Armada, de lo qual murmuraron reciamente.
Entre los Moros que se tomaron en el Parao el Piloto era el mas platico esperimentado, y de mejor noticia no menos de las cosas destas Islas Filipinas, que de las cosas de Maluco, Borney, Malaca, Jaba, India y China, en las quales platicas habia navegado y contratado, de mas de la esperiencia y platica tenia buen natural; era desembuelto y de gran razon, con el cual el General platicaba de ordinario, preguntandole, de las cosas que se ofrecian mas convinientes, y el Moro que tambien era deseoso de saber, que cosa era lo que veia, preguntaba que á donde iban estas Naos tan grandes, y el General le dijo, que á contratar, y le mostró la muestra de todos los resgates que se traian en el Armada que como el Moro los vido dijo, que aquellos resgates no eran para estas Islas, y que aunque por aquí anduviesemos diez años no acabariamos de vender tantas sedas, paños y lienzos; que fuesemos á Borney y que en ocho dias lo despachariamos todo, ó en Sian, ó Patan, ó Malaca, porque por estas Provincias se despacharian bien: el General le dijo que á otra parte iba encaminado, y que tiempos contrarios le habian trahido á estas Islas, é asi se irian presto de aqui, y que por esta vez no podian ir á ninguna de las partes que le señalaba por tener que hacer en otra parte, que andando el tiempo podria ser que Su Magestad embiase Navios cargados de otras cosas mejores á aquellas partes: preguntaba el Moro ¿si habiamos destar mucho tiempo en estas Islas que iria á Burney, y se volveria en brebe á contratar con nosotros, que paresce deseaba saber si teniamos intento de parar por aqui? el General le dijo, que pensabamos estar poco en estas Islas hasta no más si podia resgatar alguna cosa mientras venian otros dos Navios que se habian quedado atras que eran de su compañia, y que venidos aquellos se irian luego, y que por esto no le podia dar certinidad de su estada por aca: preguntóle de las Islas desta Comarca, y de lo que tenian cada una dellas, y donde habia canela y especias, y de todo daba razon como hombre tan platico como se ha dicho, y que entendia y hablaba bien la Lengua destas Islas, y dió noticia que en Botuan hay gran contratacion, porque hay mucho oro y se coge en el mismo Rio de Botuan, y en otras Provincias que se dicen Surigao, y en otra que se dice Calagan, que todo esto es en las Islas de Vindanao, y asimismo señaló otras Islas donde dicen se saca oro, y ciertamente lo hay en estas Islas y en cantidad, porque en todas las partes que llegamos los Indios traen orejuelos, manillas, y collares de oro, que es muestra de haberlo. Dió cuenta este Moro al General como estaban en Botuan dos Juncos de Luzon, resgatando oro, cera y esclabos, y que lo que ellos traen es casi lo mismo que los Borneos, y que todo es cosa de la China, y que como lo que traen son cosas de la China les llaman en estas Islas Juncos de China á los Borneos, y de Luzon, y ellos tambien se nombran chinos entre los destas Islas, pero á la verdad no llegan por aca Juncos chinos, porque son Navios muy grandes, y no son para entre estas Islas, y que á Borney y Luzon van cada año donde ellos compran destos chinos lo que traen á estas Islas. Señaló la Isla de Luzon estar mas al Norte que Borney y dijo que los Borneos no entran en Botuan porque estan diferentes por cierta guerra y muertes que los de Borney hicieron los años pasados en aquel Puerto.
Entre otras Islas que nombró el Moro señaló una que se paresce de la mesma Caleta que estaba al Oeste diez leguas de nosotros que dijo llamarse Zubu y que en esta misma Isla habia una Provincia de Negros que estaban por si á parte, que no se trataban con los Indios. El General les preguntó que porque los Naturales destas Islas de Bohol no venian ni parescian á contratar: el Moro le dijo, que no osaban, y que entrada esta Comarca, no habria quien osase venir á estas Naos, que las temian mucho, y ansi se huian la tierra adentro, y preguntándole ¿qual era la causa? le dijo, que porque habia dos años poco mas que ocho Paraos de Maluco vinieron á esta Costa, y en ellos muchos Castellanos de los que residen en Maluco con mucha artilleria y que estando en estas Islas en el pueblo de Bohol de paz donde les rescibieron con toda amistad, estando los de la tierra seguros, un dia los saquearon, robaron, mataron, y cautivaron mucha cantidad de gente, y despues fueron por toda esta Costa haciendo todo el daño que pudieron hasta la Isla de Mazagua, y alli procuraron de hacer lo mismo, y que los Indios les mataron quatro Españoles y de alli se fueron á Maluco vendiendo por esclabos por la parte que pasaban la Gente que prendieron en esta Isla, y que desde entonces tienen tan grande temor los Indios que no osan esperar, ni parescer, y aun á ellos con ser sus amigos y conoscerlos no los esperan; porque es muy grande el temor que tienen, y sabiendo que son de Castilla no aprovechará asegurarlos con cosa ninguna. El General le dijo, que los Españoles que residen en Maluco no son de Castilla sino Portugueses, que es otra gente y de otro Reyno diferente: el Moro respondió: que es ansi, y que él ansi lo sabia, mas que los Indios destas Islas no conoscen entre ellos diferencia y creen que todos son unos, y mas, que los Portugueses que venian en los Paraos de Maluco decian que eran de Castilla, a cuya causa están tan atemorizados é huyen tanto del nombre de Castilla como se vee, que ni aun ver Naos no quieren.
Con lo qual acabó de entender el General estar los Indios maleados, y ser esta la causa porque tan odioso era entre estas Islas el nombre de Castilla, y que el esconderse, y no querer tratar con nosotros nascia de aqui, y desta manera entró el General con su Armada en tiempo que por toda esta tierra no tenia ningun buen crédito el nombre de Castilla, antes era aborrescido quanto era razon que de los Indios lo fuera mientras no tubiesen certidumbre de que no eran Castellanos los que tanto daño les hicieron, aunque á la verdad no fué la intincion del que lo hizo sino hacerlo á nosotros, teniendo noticia que habiamos de venir por aca, con lo qual el General se puso en otro nuevo cuydado de trazar los medios que mas convenian para que entendiesen los Naturales no ser gente Castellana Autores de tal maldad, y que la palabra que ellos dan de amistad la guardan inviolablemente, y de que manera los volveria al amor y gracia nuestra, lo qual es cosa que no puede hacerse sin gran dificultad, y aun para que ellos esten satisfechos de la verdad del negocio quando lo estén, y para asegurallos será menester que procedan á las palabras de paz, milagros y obras de la seguridad dellas, y todo no sé si bastará. Viendo pues el General que Portugueses con semejante maña y cautela infamaron tanto con estos Indios á los Castellanos, y que como paresce habia sido á fin que cuando aca viniesemos no hallasemos Indio amigo, quedó maravillado de la astucia y cautela con que nos comenzaron á hacer la guerra, aun antes que aca viniesemos, y mas viendo no haber Isla donde no nos hobiesen rebuelto, y tambien acabó de quedar satisfecho de sus sospechas, sabiendo clara la causa porque huian de nosotros en los Pueblos donde antes se holgaban de ver Españoles castellanos con los quales ya tenian enemistad formada, y con esto el General rogó al Moro entrase por la Isla y llamase algunos Principales que viniesen á la Armada y le asegurasen de su parte que no les seria hecho daño ninguno, antes todo regalo, y buen tratamiento: el Moro dijo que él conocia en un Rio dos leguas desta Caleta un Indio Principal que se dice Cicatuna, y que él iria á rogarle que viniese, y asi se metió en una Canoa para el efeto, y mientras el Moro fue á llamar al Indio el General se informó de los demás Moros del Parao, y todos digeron lo mismo que el otro, siendo conformes en declarar el daño que los Portugueses y Malucanos hicieron en estas Islas, y que traian el nombre Castellano, y lo mismo el temor grande que los Naturales destas Islas por esta causa tenian al nombre de Castilla, y que por esto no osaban parescer en la Marina, y por ser cosa tan conviniente que Su Magestad sea informado de tan gran maldad mandó se hiciese informacion de los daños, muertes y prisiones, y robos que Portugueses en estas Islas hicieron, lo qual va con esta relacion.
Otro dia siguiente volvió el Moro á la Armada, y dijo al General, como habia hablado con el Principal Cicatuna, y que habia dicho, que los Indios no osaban venir á las Naos, porque estaban temerosos de la burla y daño que Portugueses y Malucanos los años pasados les habian fecho, pero pues le decia que esta Armada era otra, y no de los que antes habian venido, que fuese donde él estaba un hombre de nosotros á sangrarse con el Principal, y que hecho este seguro podria ser que los Indios se asigurasen y viniesen luego. El General embió alla un soldado llamado Santiago, con el qual fue el Piloto para que hiciese el siguro de la amistad y le dijo que de su parte le rogase viniese á la Armada, porque podia venir con mas siguridad que si fuese á su casa, y que si quisiese rehenes dejase alla dos Moros quel Piloto con sigo llevaba Santiago fué con el Moro y llegado, el Principal dijo, que lo recibió muy bien, y le dió de comer, y le dijo, que se sangrase con un hijo suyo, y ansi se sangró y hicieron su amistad bebiendo ambos de aquella sangre rebuelta con bino, prometiendo el Principal se vernia á ver con el General otro dia, y asi se volvieron.
Otro dia el Principal vino por tierra á la marina á vista de las Naos, y envió á decir como estaba allí, y los Moros fueron á él, los quales digeron que no querian venir á las Naos: que fuese el General solo alla y que se sangraría con él, y que ansi se asegurarian los Indios, y que no fuese nayde con el General si no solo él, y volviendo los Moros con este recabdo les dijo el General que no se sufria ir él solo á este efecto, y que aunque quisiese ir, los suyos no se lo consintirian, por que viniendo en nombre de un Principe tan grande y tan poderoso como el Rey de Castilla, su Señor, no habia de ir solo; que rogase al Principal tubiese por bien de venir á las Naos, que muy seguramente lo podia hacer, y que él le daria otro qualquiera siguro que quisiese, y que ansi se lo certificase; lo que volvieron por respuesta fué, que el General embiase dos Españoles y dos Moros de los Borneos, y que con este seguro él vernia, y para hacer este siguro su Señoria embió dos gentiles hombres de su compañia, y el Principal se vino con los Moros en su Canoa, con el qual venian otros quatro ó cinco Indios, y porque tras la tormenta pasada que el Portugues aca derramó convenian todas estas templanzas no le fué pesado al Gobernador hacer tantas idas y venidas, porque rezelaba quanto debia temer esta gente llegarse á nosotros. Llegado el Zicatuna á la Capitana, el General le rescivió graciosamente con las muestras de amistad y halago posible: el Principal dijo, que queria sangrarse con el General, porque ansi se zelebra su verdadera amistad, lo qual se hizo, sacandose de los pechos cada dos gotas de sangre revolviendolas con bino en una taza de plata, y despues dividido en dos tazas, tanto el uno, como el otro, ambos á la par bebieron cada uno su mitad de aquella sangre y bino, lo qual fecho mostró el Principal gran contento: mandó el General se les tragese allí de comer conserba y bino de Castilla, el qual no les sabe mal.