Item: con condicion, que no entra en esta paz y amistad el Principal que mató á traycion á Pedro de Arana hasta tanto que paresca ante el dicho Governador á dar su descargo, cuyo castigo el dicho Governador dixo que reservaba para si, y el dicho Tupas y Principales dixeron, que lo aceptavan, y que si ellos pudiesen haberlo lo traerian á su señoria para que le castigase.
Item: con condicion, que si al dicho Governador pidieren los dichos Tupas é Principales socorro de gente contra algunos Indios enemigos suyos, que con ellos tengan, ó tuvieren guerra, que el dicho Governador se obligava á les dar socorro, favor y ayuda de gente para ello y lo mismo si el dicho Governador pidiere á los dichos Indios gente sean obligados á darsela é ir con ellos contra sus enemigos, é que todas las presas que se hoviesen donde fueren los dichos Españoles é Indios juntos se divida en dos partes iguales de por medio, y la una parte haya y lleve el dicho Governador é su gente, y la otra parte los dichos naturales.
Item: condicion, que si algun Indio natural de esta Isla cometiere algun delito ó maldad contra algun Español, ó cosa que de los Españoles sea y les toque, los dichos Principales sean obligados á prendello y traello preso ante el Governador para que lo castigue, y haga dellos justicia; é si algun Español hiciere algun daño ó agravio á los naturales ó les tomare alguna cosa de sus haciendas, que los dichos Principales y naturales den noticia dello al dicho Governador, se lo muestren para que el lo castigue y haga justicia conforme á derecho.
Item: Es condicion, que si algun esclavo ó otra persona se huyere del campo de los Españoles, é se fueren por la tierra adentro donde los Indios estan y havitan, que los dichos Principales y naturales sean obligados á le prender y traer ante el Governador, y ansimismo si de los dichos Indios se viniere al campo de los Españoles algun Indio ó India libre ó esclavo, que el dicho Governador promete de se lo mandar volber y entregar, de manera que los unos á los otros no defrauden ni encubran cosa alguna.
Item: Es condicion, que los dichos Principales y naturales sean obligados á vender á los Españoles todos los bastimentos que tuvieren de la tierra que quisieren venderles por los precios que entre ellos valen é se usan comunmente, sin que se alce el precio de su usado valor: este precio sea y se entienda por ahora, y adelante, sin que se haga inovacion alguna, y asi mismo el dicho Governador los rescates que se truxeren de España los dé á los naturales á los precios moderados, y que despues de hechos los precios no se puedan encarecer mas de la una ni de la otra parte.
Item: Es condicion, que los dichos naturales ni ningunos dellos agora ni en algun tiempo puedan venir ni entrar en el campo y pueblo de los Españoles con armas ningunas de ningun genero que sean, so pena que el que con armas entrare los castigará el Governador.
Todas las dichas condiciones é cada una dellas los dichos Principales dixeron: que lo aceptaban por si, y en nombre de los demas Principales y naturales desta Isla, é que asi las guardarán é cumplirán en todo é por todo como en ella se contiene, é que si contra alguna cosa ó parte dellas fuesen, los pueda castigar el dicho Governador; y ansi mismo el Governador en nombre de S. M. prometió de guardar y cumplir con ellos todo lo arriba declarado. Y luego el dicho Tupas en señal de sujecion y obediencia puestas las rodillas ante el Governador le besó las manos, é dixo, que se ponia é puso debaxo del dominio de S. M. y de la Corona real de Castilla, y del dicho Governador, en su real nombre, y lo mismo hicieron Pisuncan su hijo é Sictepan é Sibatumay é Simaquio y Sicabun, y Sigiguin y Sibatala, é Silinti, é Sicarlic, é Sicagumo, Indios Principales que se hallaron presentes, que todos ellos hincados de rodillas besaron las manos al Governador, y se ofrecieron por vasallos de S. M. debaxo de las condiciones arriba declaradas, y el dicho Governador en nombre de S. M. dixo: que los rescivia y los rescivió por tales vasallos de la Corona de Castilla, y como á tales los amparará y defenderá; y luego mandó dar y se dió al Tupas una camisa de ruan, y una ropeta de damasco morado y zaraguelles de lo mismo, é un sombrero de seda azul y el cordon de plata, é un espejo grande, y dos sartas de margaritas, y á todos los demas Principales sendas camisas, ropetas y zaraguelles de tafetan, bonetes de grana, y cuentas azules christalinas, con lo qual quedaron muy contentos.
Luego el Governador les dixo, que S. M. tenia necesidad de hacer una casa fuerte, en que puedan tener y guardar los rescates y mercaderias que á esta tierra se traxeren, y su artilleria y municiones; y ansimismo un sitio donde se haga un pueblo para la vivienda de la gente deste Campo, que esté junto á la casa de S. M., que vean ellos donde les parece mas comodo y conviniente para el dicho sitio, y mas á su contento, y que los señalen, por que el quiere que sea con consentimiento é voluntad de todos ellos; y que aunque el tenia trazado de hacer la casa de S. M. en esta punta donde al presente está el Campo por estar cerca de las Naos, que quiere que se haga con voluntad de todos ellos. Los Principales dixeron, que eran muy contentos se haga la casa y fuerte para S. M. en esta misma punta á donde al presente está la gente, ó donde al Señor Governador le pareciere, y tome para los Españoles el sitio conviniente y señale hasta donde ha de ser, y que lo demás les quede á ellos, que no tienen ellos que señalar ni que decir, sino que son vasallos de S. M. y que el Governador en su real nombre les parta y señale la tierra que ellos han de tener, y donde hagan sus casas, y que tome para S. M. y para los Españoles lo que es menester y que eso ternán por bien, y lo guardarán, y esto es lo que dicen é quieren. E luego el dicho Governador fué en persona con los mismos Principales y naturales por la Plaia adelante, ácia el Poniente como un tiro de arcabuz desviado de la dicha punta, y alli les señaló una palma, é que hasta allí era el sitio de los Españoles, y que desde la dicha palma les señaló hasta otro arbol entrando la tierra adentro, y en él hizo hacer una cruz, y desde allí otro arbol ácia la tierra en que puso otra cruz, y desde allí via derecha hasta dar en un estero de agua salada que entra de la mar; y como dice el estero ácia Levante hasta dar en la mar; y desde allí la vuelta hasta la misma punta de donde havian partido, señalava y señaló para sitio de la casa y fuerte de S. M. é poblacion de los Españoles, y que todo lo demás quedase para los Indios, para que puedan hacer sus casas y labranzas y que desde la raya que le señalava podian ellos comenzar á edificar su pueblo y casas; y los dichos Principales y naturales dixeron que estava bien, y eran contentos dello, y que asi quedava señalado; y el Governador señaló los arboles en que pusieron las cruzes por limite y señas del dicho sitio y dió á entender á los Principales, que aquella raya ya era limite entre los Españoles; y ellos dixeron que asi lo querian que fuese; y el Governador les mandó, que todos los Principales é Indios saliesen fuera de la dicha raya á la parte que les estaba señalada, y á los Españoles mandó, que se metiesen dentro de la raya; y haviendose hecho asi, estando los Indios de la parte de fuera y los Españoles de la parte de dentro, el Governador se paseó de una parte á otra y cortó ciertos ramos, y dixo, que en nombre de S. M. tomava y tomó la posesion de aquel sitio para lo que arriba está dicho y que en señal de verdadera posesion hacia los dichos autos, lo pedia por testimonio; á todo esto estuvieron presentes el Tupas y los demas Principales y muchos naturales y sin contradicion, y de consentimiento de todos se hizo hallandose presente el Maese de Campo, capitanes y soldados del campo.
Como se tomó la posesion del sitio, el Governador les dixo, que en nombre de S. M. les mandava que de aquí adelante ningun Indio en ninguna manera entrase de noche en el sitio señalado para los Españoles, salvo sino tuviese particular licencia, y que los naturales que en el sitio de los Españoles huviesen de entrar y venir viniesen sin ningun genero de armas, y que el que entrase con ellas se las tomase el Español que las viese: los Indios dixeron que eran contentos é que ellos cumplirian lo que les mandavan; demas de lo qual el Governador les dió á entender, que si agravio les fuese ú fuerza alguna de alguna persona resciviesen, que él como su propio padre y defensor los defenderia, y ampararia de qualquier persona que los enojase, teniendolo en razon y justicia debaxo de las leyes de Castilla; y que si alguna persona algun agravio les ha hecho, se lo manifiesten para desagraviarlos hasta dexarlos libres y seguros conforme á derecho; los quales dixeron, que de las ofensas y daños que les fuesen hechos darian noticia á su señoria; con lo qual se volbieron á la punta, y allí se les dió colacion y de beber á los Principales, lo qual sin poner excusa ni inconveniente hacen muy de voluntad y sin ningun asco, y haciendo gran reverencia y acatamiento al Governador, se despidieron y fueron á su sitio, besándole otra vez las manos con mucho regocijo y alegria. Ya que se partian el Tupas pidió al Governador les diese prestado un Parao, en el qual pudiese traer á su muger y hijos que estaban lexos de alli: el Governador le hizo gracia dél y otros siete para su sobrino: todo esto se trató y comunicó mediante Gerónimo Pacheco, Interprete de la lengua Malaya, y del Moro Sidamit, que habla la misma lengua, y la desta tierra, y antes que se partiesen, el Governador dió y entregó á Simaquio Principal á su muger y hijas, y las demas? que con ellas estavan presas libremente, de lo qual se admiraron y amostraron gran contentamiento, por que es cosa que entre ellos no se usa soltar á preso ninguno sin rescate, y mas que se las dió vestidas con camisas de ruan y ropetas de tafetan de colores; y el Simaquio, y los demás Principales las rescivieron con gran regocijo y alegria, y las pusieron en hombros de Indios y las llevaron cantando y con gran grita y regocijo.
Otro dia Martes 5 de Junio, volbieron al campo los mismos Principales, y dixeron que venian á holgarse con el Governador, el qual los recivió bien, y les dió de almorzar y beber que es su holganza, y la cosa que de mejor gana hacen: traxeron consigo otros Principales de los que andavan alzados por el monte, y que se vinieron á someter y dar la obediencia á S. M. los quales besando las manos al Governador prometieron lo mismo que los pasados, y el Governador mandó se les diesen algunas cuentas y bonetes de grana, con lo qual quedavan contentos; y despues otros dias siguientes vinieron al mismo efecto otros Principales, que los traian el Tupas y siete, para el mismo dominio y vasallage de Castilla, ofreciendose por vasallos de la Real Corona como los demas, y decian que comunicarian con otros amigos suyos para que viniesen al mismo efecto; á todos los quales recivió el Governador con buena gracia y benignidad, mostrandoles el favor que ternian del Rey de Castilla, y el provecho y quietud que se les seguiria, y así los despedia muy contentos, dándoles algunas cuentas y rescates; con lo qual y con la ordinaria conversacion, humanidad y buen tratamiento que se hacian á todos los que venian, venian otros de nuevo, entre los quales venian dos Principales de Mandavia que estavan alzados, que es un Puerto que está á vista del Campo una legua, en la rivera de la mar, á la misma entrada que está á la parte de Levante questa que se llama Ludugun, Siandu, Sipatu, y otro Susucum: ansimismo vinieron otros llamados Sicarasi, Sira, Sicao, Sidala, Nique; asimismo dieron la misma obediencia y como vasallos de S. M. besaron las manos al Governador y prometieron de guardar lo mismo que los de este Puerto de Zubu. Entre los mojones que señalaron entre el alojamiento del campo de los Españoles y la tierra de los Indios, quedó descombrado un pedazo de tierra, que fué lo que se descombró de las casas que quemaron los Indios como arriba queda dicho, y del otro lado ácia el estero un gran pedazo de tierra baldia mas de un tiro de arcabuz, y en los mojones ácia fuera, en lo que quedó á los Indios quedaron muchas casas por la playa adelante ácia el Poniente, y entre ellas la casa de Tupas, y en ellas se comenzaron á recoger y venir los Indios naturales y traian sus mugeres y hijos, que poco á poco se juntó cantidad de gente, y dende en pocos dias, como iban perdiendo el temor traian al real á vender algunas cabras y puercos, y alguna cantidad de gallinas de Castilla, lo qual todo davan por cuentas y otros rescates: ansimismo traian gran cantidad de vino de palmas, á que los Españoles se dieron de buena gana y decian, que no echavan menos el vino de Castilla; y por el riesgo y inconveniente que dello podia suceder mandó el Governador, que no se truxese ni vendiese vino en el real ni lo comprasen, y dixo á Tupas y los Principales que como los Españoles no estavan hechos á esta tierra y eran recien venidos les hacia mal beberlo, y habian enfermado algunos dellos; que el rogava que no consintiese ni truxese vino á los Españoles, ni se lo diesen, y aunque prometieron lo harian no dexavan de traer mucha cantidad dello y á escondidas, y de noche, y el Governador mandó que se les derramase todo lo que truxesen, y puso guardas en las entradas y centinelas, y algo se remedió, aunque no huvo medio del todo para quitarlo, y algunos se davan tan buena maña que tenian sus inteligencias para haverlo, y dende á poco tiempo se dieron todos á ello, diciendo, que era mejor que el de Castilla, y de mas sustentamiento, y ansi todos en general lo bebieron publicamente: todo lo mas que traian al real á vender lo traian mugeres que cada dia venian cantidad dellas, y andavan de casa en casa con tanta libertad ó por mejor decir desonestidad, que convidavan con sus cuerpos á los soldados, y otras les ofrecian de les traer otras mas mozas como hoviese de por medio algun interés. El Governador mandó que nadie no consintiese ni las dexase entrar en sus casas, ni tuviesen acceso con ellas, só graves penas, ni las consintiesen quedar de noche en el real; y aunque se puso deligencia en la guarda dello, tampoco aprovechava, que fuera de sus casas y entre los palmares se aprovechavan dellas; y visto esto mandó el Governador llamar á Tupas y á los demas Principales, y les dixo, que no parecia bien que las Indias anduviesen entre los soldados en el real de casa en casa, que les rogava que proveyesen y mandasen, que no viniesen al real, y que los Indios viniesen á vender y contratar y no ellas; y si las mugeres lo huviesen de hacer él les queria señalar un mercado y lugar publico donde fuesen todas y estuviesen publicamente vendiendo lo que quisiesen sin andar de casa en casa, los quales respondieron, que las que venian á vender y contratar eran esclavas y no mugeres casadas, y que no se le diese dello, ni reciviese pena por que aquello era su costumbre, y que las mugeres casadas y honradas no venian al real, aunque despues se ha visto y entendido lo contrario, que yendose los Indios fuera del pueblo, que continuamente lo hacen, á contratar por la mar, muchas de las casadas y hijas de los Principales venian al Campo á vueltas de las otras, y ansi andavan por el campo visitando con tanta soltura y libertad como si todos fueran sus propios hermanos, y ansi se ha visto y entendido despues, que lo tienen de costumbre y lo hacen con todos los estrangeros que vienen de fuera, que lo primero que hacen es proveerles de mugeres, y se las venden por qualquier interes por pequeño que sea, y esto hacen generalmente con todos los forasteros. El Governador y capitanes y otras personas principales pusieron siempre la deligencia posible para que no hoviese acceso, y se guardase lo mandado, de que no entrasen en casa ninguna del real, y se castigaron algunos que lo quebrantaron; y con todo no dexó de haver harta rotura, por aparejo grande que en ellas havia; é asi que verdaderamente ellos son aficionados al vino y al beber, y ellas al vino y á la carne, y todos ellos á pedir, y recivir, y tomar todo lo que pudieren que en otra cosa no entienden, ni tienen otra cosa mas principal, demasiadamente son codiciosos, y como haya interes venden unos á otros, y hacen todo el mal que pueden: son de poca pulicia en sus cosas y servicios, y de menos limpieza, y de ninguna verguenza ni verdad que no la tratan ni la guardan, que ninguno dellos tiene intento mas de á su propio interes, y si un deudo ó hermano, ú otro ha de prestar algo es con que se lo vuelba doblado y no de otra manera. No se les ha visto que tengan Idolos: á sus antepasados tienen por Dioses, y quando están enfermos ó tienen otra necesidad acuden á sus sepulturas con grandes llantos y alabanzas á pedirles sanidad, favor y socorro, donde hacen ciertas limosnas y imbocaciones, y ansi mismo imbocan y llaman al Demonio, y dicen que le hacen venir en una caña hueca, y que alli habla á las sacerdotisas, que por la mayor parte son mugeres las que hacen esta imbocacion, y hablan con el Demonio, y él la respuesta da al publico y les dice lo que han de ofrecer, aves y otras cosas, segun que pide y quiere el Demonio; y en estas imbocaciones ordinariamente para que el Demonio venga á hablarles en la caña, sacrifican un puerco y se lo ofrecen, y tienen otras muchas superticiones de esta calidad. Quando muere algun Principal, matan algunos esclavos de los suyos, mas ó menos, segun la calidad de la persona y hacienda que tiene: todos ellos se entierran en ataudes hechos de dos tablas, y entierran juntamente consigo de las mas ricas mantas y borcelanas, y joyas de oro de las que tienen, y algunos se entierran devaxo de tierra, y otros mas principales los ponen en unas casas altas. El Governador les ha persuadido y mandado á los de Zebu, que no maten hombre ninguno, aunque sean esclavos, en los enterramientos, ni en otras fiestas, dandoles á entender que es malo y gran pecado, y le han prometido que ansi lo guardaran, y despues acá no se ha visto ni entendido que á ninguno maten, á lo menos publicamente ó de manera que se pueda saber.