[17] Decreto al margen. Remédiese.
[18] Adjunta á la carta está la minuta de contestación del Emperador mandando, en cuanto á las cosas del obispo, que informen el gobernador y alcalde mayor y que restituya lo que llevó por el pontifical.
[19] Decreto al margen.—Quel Presidente lo vea y castigue.
[20] Extractando el documento como de ordinario, escribió el compilador: «Doña Guiomar fue mujer del Contador Pedro de Paz, con cuyos indios y bienes, en Santiago y el Bayamo, sucedió por sus hijos de ambos. Viuda, se volvió a España (quizá por confirmar su herencia) dejando sus estancias, indios de minas, etc., a cargo del obispo. Duró esta administracion como dos años. Restituida a la isla, hubo del obispo sus haciendas y frutos con cuenta exacta ante mayordomos, criados, etc., y ella le dió su carta de pago y finiquito en 1540, sin ser requerida, sino de grado y a todo contentamiento. Fue a gobernar la isla el Lic. Juanes de Avila, hospedado en casa de D.ª Guiomar, con la cual dió que decir y motivo para que los tuvieran por amancebados, y al cabo se casaron. Contra estos excesos se mostro agrio el obispo y escribió a S. M. sobre ello, y a esta causa y quizá otras de los pleitos con oficiales y Licenciado, se turbó la armonía que tenia con doña Guiomar, aquien nota de disoluciones, hechicerias y otros pecados públicos, y al Licenciado de injusto y ladron y enteramente malo en su persona y oficio. Siguió la contienda, y ya el obispo en la Habana, a punto de venir a España, le fue puesta demanda ante el nuevo gobernador, por parte de D.ª Guiomar, y notificó sobre ello cédula de S. M. pidiéndole muchas cosas sobre aquellas cuentas: que habia empleado los indios de ella en las haciendas y minas propias, y otras. El obispo satisface bien; intenta probar que es válido el finiquito, y ademas le pide salario por el tiempo que tuvo a cargo sus haciendas, restitucion de varias cosas prestadas, etc., y se remite a la justicia del gobernador.
»Refiere que cuando fue a la isla tenian preso en el Bayamo al cacique Brizuela por haber sido con otros indios en la muerte de ciertos españoles. Sentenciado a horca con sus cómplices, temiendo, si se hacia justicia del cacique que se ahorcarian muchos indios, trabajó en libertarle y logró se le diese por esclavo, y le desterraron. Tambien el destierro le hizo alzar el obispo y volver a su asiento de Camanien.»
[21] No tuvo efecto con todo, apunta el Sr. Muñoz, por el pleito sobre la herencia y concierto que hubo sobre el Colector general de la Cámara apostólica, D. Pedro y D. Iñigo, hermanos del obispo, y el Monasterio.
[22] Publicada por D. Jacobo de la Pezuela, Historia de Cuba, t. I, página 191.
[23] En el Diccionario de Indias, de Alcedo, hay breve noticia biográfica de este Obispo, como de los otros de Cuba. Don Jacobo de la Pezuela puso también en su Diccionario geográfico-histórico, de la isla, t. IV, pág. 543, algunas noticias compendiadas de las que incluyó en la Historia de la isla. D. Juan Bautista Muñoz recogió otras en el monasterio de las Cuevas de Sevilla, extractándolas en el t. XCII de la colección, fol. 109 y siguientes, y siendo inéditas se copian aquí, como sigue:
«Fué su patria Burgos; su padre el ilustre caballero D. D. Pérez Sarmiento, nieto de los Condes de Salinas; sin embargo, en un tomo de apuntamientos del P. Luis Ureval, monje de las Cuevas, en cuyo archivo se conserva, se dice que fué hijo natural del cardenal D. Pedro Sarmiento de Castilla, Arzobispo de Santiago, capellán mayor de los Reyes y nieto de los Condes de Salinas. Añade que nuestro Obispo de Cuba era ya clérigo cuando entró en la Cartuja de las Cuevas.
»Tuvo tres hermanos; D. Pedro Sarmiento, prior de la iglesia de Osma; D. Iñigo, tesorero y canónigo de la patriarcal de Sevilla, y Fr. Luis, trinitario calzado. Las armas de su casa son roelas de oro en campo rojo, á que, por el casamiento de D.ª Leonor de Castilla, sobrina del rey Enrique II y nieta de Alonso XI con D. Diego Gómez Sarmiento, señor de Salinas, se añadieron un castillo y cuatro leones en campo rojo y blanco. Éstas usó nuestro obispo, añadiendo en medio el capelo episcopal, á la derecha San Juan Bautista, como patrón de la Orden de Cartuja, y á la siniestra San Hugo.