»Profesó en las Cuevas, siendo segunda vez prior el P. D. Miguel de Villarreal desde 1503 hasta 1506.
»Por discordia en la elección de prior de la Cartuja en 1525 quedó rector el P. D. Diego Sarmiento y Castilla, hasta que en la carta capitular de 1526 vino nombrado prior. Este año, venido Carlos V á Sevilla á celebrar sus bodas con la infanta D.ª Isabel de Portugal, de resultas de la visita que hizo á las Cuevas, llevó muy en memoria á su prelado. En 1530, siendo aún prior Sarmiento, ordenó visita para dicha casa el Capítulo general: la hicieron los PP. D. Diego de Villandrando, profeso de la misma y pariente de su prior Sarmiento, á la sazón prior de la de Cazalla, y Don Bruno de Ariza, prior de Jerez. En su acto encarcelaron al prior de las Cuevas, dieron elección y recayó en el mismo visitador Villandrando. La causa de este rigor atribuye el abad Gordillo á no sé qué fuga, la cual se falsifica evidentemente por las cartas capitulares y otros testimonios ciertos. La más probable conjetura que escriben nuestros antiguos es, que necesitado el Emperador, mandó al Arzobispo de Sevilla pidiese un donativo á los eclesiásticos y prelados de las órdenes, y que entre algunos que le pagaron fué uno el prior de las Cuevas. Fúndanse en la verdad del donativo y en la prontitud con que S. M. exaltó al prior encarcelado. Fué ciertamente una de las quejas, el que sin proponerlo á la comunidad hubiese socorrido al Emperador; pero hubo otras acusaciones, si bien todas declaradas calumnias por el Capítulo general de 1532, que le restituyó su honor y le nombró procurador de la misma casa, y á su juez Villandrando le privó perpetuamente de todos los empleos de la orden. Supo el Capítulo general la injusticia de la visita por las informaciones que hicieron los priores de Scala Dei y de las Fuentes, deputado por él para dicha averiguación.
»Este mismo año 1532 el Emperador, noticioso al parecer de las fortunas del P. Sarmiento, le nombró Obispo de Cuba (fué el tercero), mandándole la cédula por mano del Asistente de Sevilla, D. Jerónimo Briceño, para que en persona se la notificase. Aceptó; se le franqueó la Prioral para que habitase en ella hasta su marcha.
»Aun no había partido en 1535, pues á 1.º de Octubre le concedió licencia el general para llevar consigo dos monjes profesos de las Cuevas, ó de la provincia, y un socio converso profeso, los que eligiese, de voluntad de ellos; licencia de que parece no usó hasta que volvió á España sin ánimo de ir más á Cuba en 1545, en que á su petición se le revalidó y confirmó por el Capítulo general.
»Llegado á su obispado tuvo muchos trabajos; la cristiandad poca y mal propagada; los Ministros del Rey inobedientes y repugnantes á pagarle; opuesta á sus cosas D.ª Guiomar de Guzmán, mujer poderosa y que era árbitra de las voluntades de todos los más. Combatido por todas partes, pidió licencia para venir á España, y se le dió por año y medio, con fecha 31 de Mayo de 1541. No obstante, permaneció allá hasta 22 de Agosto de 1544, día en que hizo su primer testamento estando en el puerto de la Habana para embarcarse.
»A 5 de Febrero de 1545 ya estaba en el Monasterio de las Cuevas, según se ve por una donación que ese día otorgó á favor del mismo; pero en su último testamento, que en virtud de licencia pontificia otorgó ya enfermo en Sevilla, puso una cláusula confusa á favor de su hermano D. Pedro Sarmiento, prior de la santa iglesia de Osma, por la cual, por concierto con la Comunidad, le dió parte de la plata.
»Mandó enterrarse en el monasterio de las Cuevas, á quien además de 150.000 maravedis de tributo abierto anual que compró, dejó los 30.000, y los restantes para obras pías que distribuyese el prior. En efecto, fué enterrado donde mandó, y sobrepuesta losa de mármol con el escudo de sus armas y por orla este epitafio: Aquí yace el M. Rdo. y M. Magnífico Sr. D. Diego Sarmiento, Opo. que fué de Cuba, monje profeso de esta casa de Nra. Sra. de las Cuevas. Falleció lunes XXX de Mayo de MDXLVII, cuya ánima sea en gloria.»
D. Antonio de León Pinelo, autor del Registro de papeles del Consejo de Indias, que posee original la Academia de la Historia, escribió al folio 331 vto., relativamente al año 1541:
«El obispo Fr. Diego Sarmiento fué áspero con los Ministros reales y se entró mucho en la jurisdicción real, defendiendo la suya con demasía y arrojamiento y maltratando de obra y de palabra á los que no le obedecían, tocado de la codicia, y así cobró más de lo que le tocaba en las rentas eclesiásticas, en perjuicio de la mesa capitular y de las iglesias y hospitales. Usó del título de inquisidor tanto, que fué necesario que el Cardenal de Toledo, inquisidor general, le escribiese sobre ello, y el Emperador, en una carta de 11 de Enero de este año, muy largamente, le advirtió de todos sus particulares defectos, admirando que los mostrase tanto contra los Ministros reales, y le encargó la enmienda de ellos, y que donde no, se procuraría el remedio.»
[24] Según León Pinedo, era hijo de D.ª María de Izaguirre, natural de la villa de Azcoitia. Fué buen prelado y sentida en Cuba su muerte, que ocurrió por 1557.