En esta isla la eleccion de alcaldes se hacia primero por los Regidores; despues mandó V. M. que los Regidores eligiesen dos personas, los vecinos otras dos, el alcalde mayor otra y de los nombres de las cinco, puestos en cántaro, se sorteasen dos, y que el electo un año no pudiese volver a serlo hasta pasar tres años. Suplicamos no se obligue a estos huecos, por falta de personas dignas. Aun en esta ciudad no hay mas que cinco o seis. Si alguno ha servido bien, que podamos reelegirle.

De ver que todas las veces que desta ciudad se embió cuadrilla de españoles en seguimiento de los indios alzados, jamas se habia sacado buen fruto; antes de cada dia se hacian mayores daños y muertes de españoles y negros, se acordó en esta ciudad otra ispiriencia, y fue que puede haber un año que se hizo una cuadrilla de hasta 24 indios naturales de la isla, dellos de los que estan en libertad, y algunos escogidos por buenos de algunos pocos de los vecinos desta ciudad, a los que se les dió todo lo necesario para la guerra, e señaló partido que ganasen cada mes. Estos fueron rastreando e buscando la isla; dieron en el rancho donde estaban acogidos en unas ásperas sierras todos los indios alzados, con los que tuvieron recia pelea en la que mataron 16 hombres e prendieron otros tantos hombres y mujeres, y otros se les fueron, e quemáronles los ranchos, e allí murió el Capitan desta cuadrilla, y él eligió otro, su pariente, el que trujo a esta ciudad la presa, e se hizo justicia dellos. A todos los desta cuadrilla se les hizo mucha honra e pagó muy bien su trabajo, de lo que quedan muy contentos e con voluntad que siempre servirán a V. M. en esta rancheria. Conviene que esta cuadrilla ande siempre a ranchear. Mándelo asi V. M. y durante ese servicio exímaseles del tributo de tres pesos al año impuesto a los indios libres. Con esto estará en quietud la isla y se escusarán muchos daños y muertes.

Da fe de que los firmantes son tales procuradores el escribano Calderon.


399.

(Año de 1542.—Julio 18, Santiago.)—Carta de Lope Hurtado, quejándose del proceder del Obispo.—(A. de I., 54, 1, 34.)

«S. C. C. M.=Los Regidores deste cabildo desta cibdad me diçen que han escrito á V. Md. lo que se pasa con el obispo don Diego Sarmyento y los agravios que ha hecho, y estamos espantados que no a venydo rremedio para que no destruya a la persona quel quisyere, y esto a de ser a los tres oficiales porque volvemos por la hazienda de V. Md., porque no ay veçino en toda esta ysla que le ose hablar fuera de lo que le da plazer, y quando van hazer sus diezmos con el obispo danle lo que quiere por no aver persona á quien pedir justicia. V. Md. lo mande rremediar porque claro dize el obispo que se ve el que V. Md. hasta agora no le a quitado su renta por todo lo que ha hecho.

V. Md. envió a mandar por su çédula que las CCXLVƆ de las yglesyas quel fator avia dado al obispo las volviese, y el alcalde mayor dio sentencia que se las quitásemos de su libramyento y poder que en el cabildo de los Regidores se ordenó, quel vecino que quisyese pagar sus diezmos en los frutos, que lo pudiese hazer, por la nescesidad que tyenen los veçinos y el que quisyese pagar a dinero lo haga, y porque le requerimos que no llevase tantos derechos como lleva, y de las osequias de los defuntos, porque su S.ª lleva parte del besamano que viene á los curas, por estas cosas dixo al almyrante de las yndias, que vino aqui de Jamayca, que nos avia de destruyr a los tres ofiçiales de V. Md, y al contador, una noche avia de salir de su casa y dalle de palos de manera que hiziese a los dos ofiziales lo que avia hecho al fator, que le dió de coces en su casa. Supimos esto; guardámonos el contador yo, y tenemos más criados de los que avemos menester. Porque vea V. Md. que hombre es el obispo, que ha dicho públicamente quel nos hará que nosotros nos quexemos del y él no de nosotros, por los doscientos y noventa mill maravedis que le descontamos, que antes él y yo estávamos muy amygos y me dezia lo que dezia que escriviese a V. Md. de my, que no me enviase a esta ysla, y agora viven todos y descúbrese la verdad que todo era pasion. Al servicio de V. Md. conviene quel obispo dé quenta de la renta de la yglesia, pues todos los diezmos él los ha hecho de seys años a esta parte y se tiene lo que viene a las tercias de V. Md., syn haber gastado en la yglesia un real, y certifico á V. Md. que se a alcanzado el obispo en mucha cantidad de la yglesia y dynydades y terçias y entonçes mandará V. Md. dar a cada uno lo que le deben del tiempo de los seys años.

Como el obispo está con los tres oficiales como digo, hizo ynformacion contra el fator, seys meses ha, y como no halla erejias, pregunta á los testigos que toma, que sy el fator es mal cristiano ó arevolvedor, ó sy será bien echalle de la tierra, y para un honbre viejo y con hijos y haziendas, buenas nuevas le van, cuando supo que hazian informaçion contra él.

El obispo tiene, segund dize la persona que lo a visto, mas de VI mill castellanos, y en ver que le detuvieron los CCXCVƆ maravedis, pierde el seso y dize que por cada peso nos ha de sacar cien barbas de la barba, con muy gran pasion.