420.
(Año de 1544.—Julio 25, Habana.)—Respuesta dada por el Obispo de Cuba á las adiciones que D.ª Guiomar de Guzmán puso á las cuentas que había dado[20].—(Colec. Muñoz, t. XCII, fol. 114 vto.)
421.
(Año de 1544.—Julio 25, Santiago.)—Carta del Obispo al Emperador dando cuenta de la visita hecha á las villas é iglesias, y del estado en que se hallan.—(Colec. Muñoz, t. XCII, fol. 111.)
En 5 de Febrero del presente recibi en esta ciudad de Santiago un pliego con varias provisiones, entrellas dos cédulas del Príncipe, una de Valladolid de 37 de Setiembre de 1543, en que constando al Consejo por las informaciones del Lic. Bartolome Ortiz, alcalde mayor de Cuba, que yo no habia visitado los pueblos de mi diócesi, me manda visitar personalmente las villas de Bayamo, Puerto del Príncipe, Habana y Trinidad en este año, y que los oficiales no me paguen mi cuarta hasta las 500,000, sin testimonio de haber cumplido. Otra de Valladolid de 16 de Junio de 1543 para que informe del estado de la isla e indios y españoles, asi en lo temporal como en lo espiritual.
Lo primero siempre he deseado hacerlo, segun mi obligacion, ni lo he omitido por redimir el trabajo y los peligros de viajes por despoblados y costas bravas en canoas. Al segundo año de mi venida fui al Bayamo, treinta leguas de aquí, con propósito de pasar a las otras villas y hube de volverme a proveer en un alzamiento de ciertos indios y negros con ellos, que habian robado y muerto á otros, llevado sus mujeres y quemado el pueblo. Andubo gente en su seguimiento cerca de un año, hasta que los toparon, mataron y prendieron. Unos murieron en batalla, de que se trajeron las manos derechas; de los traidos vivos se hizo justicia aqui. Ahora con haber gobernador en esta no era menester mi presencia y resolvi cumplir al punto lo que se me manda, y comencé por esta iglesia.
Santiago.—En esta catedral falta por acabar el cuarto postrero, que costará 1.500 pesos. De los 400 ducados de limosna de V. M. y 200 que estaban allegados de la parte de tercias correspondiente a la fábrica por merced de V. M., se hizo la sacristia de cal y canto, muy mejor obra que la iglesia. De ornamentos de brócado y seda, cálices de plata y dorados, vinageras de plata, etc., tiene para muchos años, por diligencia mia, que antes era una miseria. Para su servicio hay tres curas, uno predicador, otro bachiller y un mestizo, natural desta, que estudió en Sevilla y Alcalá de Henares; sabe el canto llano; tañe los órganos, enseña gramática, y es de vida ejemplarísima, y le llevo siempre conmigo. Un sacristan y dos mozos de coro. Páganse de la mesa capitular y del beneficio curazgo y simple, y lo que falta, que serán 150 pesos al año, suple V. M. Misas y visperas en dias festivos se celebran como en catedral.
Convento de Franciscos.—Se ha comenzado aqui un monasterio de Franciscos dos ó tres veces, y ultimamente, habra diez años que se volvieron. Ahora se hace y ya hay parte de la iglesia. Residen siempre tres o cuatro religiosos. Cuando vine hallé un guardian menos honesto, aquien imitaban los súbditos: era francés y se fue robando al monasterio y parte de lo que V. M. le mandó dar para la obra. El que ahora hay, está, va para tres años, muy enfermo, y en servirle y buscarle de comer se ocupan mucho los dos religiosos que tiene sacerdotes, que saben poca ó ninguna gramática. Algunas veces, de acuerdo Guardian y yo, hemos enviado uno destos a visitar algunos lugares por la tierra adentro, y no han dado buen ejemplo y fueron fugitivos con lo que pudieron cojer. Nuevamente embiamos otro que volvió habiendo visitado el Bayamo y Puerto del Príncipe con los indios comarcanos; es bueno y celoso de la conversion de los indios. A estos se procura que los encomenderos enseñen la doctrina, pero les hace poca impresion. Todos los dias de fiesta hacemos junta en el monasterio de San Francisco todos los indios y negros, donde se les platica de doctrina cristiana hora y media: los negros son muy mejor inclinados a las cosas de la fee que los indios.