Tratamiento de indios.—Cuanto a su tratamiento, fue muy malo en tiempos pasados; ahora, con la necesidad que tienen dellos, pues se sustentan de su servicio, y si se les trata asperamente se ahorcan o dejan morir, es poco su trabajo y nunca menos que cuando cojen oro, por dárseles buen mantenimiento y un real cada dia. Como sean libres no harán sino holgar y hacer arreitos; con ellos perderán vidas y ánimos, y los vecinos sus haciendas y V. M. la isla, que aunque no renta nada al presente, importa mucho la conservacion della, y puestos los indios en libertad, antes de dos años se despoblarán las villas del Puerto del Príncipe y Sanctispiritus, y la Trinidad y la de Baracoa, y aun en el Bayamo creo quedarán pocos. No habrá mas sino esta y la Havana, y la isla intransitable por la espesura de los montes, que cerrarán los caminos. V. M. no tendrá de que pagar gobernador, obispo, clérigos y oficiales, y todos habriamos de desamparalla.

Los eclesiásticos que aqui hay se sustentan con gran trabajo y hasta hoy 20 de Febrero no les han pagado aun los oficiales maravedí del año pasado, ni á mi la cuarta, porque está a su cargo la cobranza de diezmos y descuidan. Solo entienden en sus pasiones y hacer molestias a mi y a todos. Sino porque yo socorro, no habria quien sirviera la iglesia, y algunos se me han despedido. Al gobernador recienvenido he dado cuenta y creo lo remediará, asegurando primero sus mil ducados de salario.

Si todavia es servido V. M. que los Yndios sean libres, si han de ser dotrinados, es menester un religioso en cada pueblo do tienen su asiento, porque si de allí los sacan, luego son perdidos y ahorcados o alzados. ¿Y qué eclesiástico se hallará que quiera estar entre ellos?

En lo que se me manda avisar del recaudo que ha habido en la real hacienda (pues se me calumnió de que pretendia tener jurisdiccion, entremeterme en las cosas de los oficiales, y V. M. sobre ello me dirigió cédula que yo he cumplido antes y despues de notificarla), hará razon el Gobernador. Contador y Factor han tenido pasiones conmigo, haciéndome molestias y dando entendimiento á las cédulas que tratan de mi sustentacion, y al fin todo ha venido declarado en mi favor, asi del Abdiencia real de Santo Domingo como del Consejo de Indias, aunque con harto gasto y inquietud de mi espíritu. Y en mandarme detener las 300.000 he recibido mucho dapno y he gastado mas de otras 300.000. Y esto porque hicieron a V. M. relacion que yo las habia recibido y gastado, y no repartido segun y como V. M. lo manda. Y V. M. me mandó que volviese a poder de los oficiales las dichas 295.000, sin poner en su mando si no se oviesen gastado y repartido y aun con su parescer. Al fin me las detuvieron, hasta que por la Abdiencia real me las mandaron volver. Y a V. M. informaron que yo había descomulgado a los oficiales sobre esto, y fue falso. Aun sobre esto me levantó el tesorero Lope Hurtado que yo le había enviado á España preso por la Inquisicion, y cuando a mi se me dieron y repartieron, el no hacia el oficio de tesorero, sino el factor Hernando de Castro. Pero no son solo estos los falsos testimonios que este Lope Hurtado me ha levantado, que otros muy mayores y mas perjudiciales a mi fama y honra, y aun al linaje de los Sarmientos, donde yo vengo, porque ha dicho que mi agüelo, P. Sarmiento, el primer Conde de Salinas, ropero mayor del rey don Juan el segundo, que fue traidor. Y este Lope Hurtado es hombre inquietísimo, y todo su ejercicio es tener competencias con perlados y gobernadores y clérigos y alcaldes y con todo el mundo. En especial es perseguidor de la iglesia y sus ministros: hame sido muy desobediente y desacatado. Para dar color a sus malinidades tomó por escudo decir que todos le persiguen porque vuelve por la hacienda de V. M. y quiere que se guarden las provisiones. Es todo lo contrario, y aun se debe creer que él es malo, ó que todos lo somos.

En la administracion de justicia, el gobernador Hernando de Soto dejó aqui un teniente harto inhabil y apocado, y asi era despreciado. Yo siempre le favoreci, por la vara de V. M., aunque fuí mal agradecido. Y en lo que V. M. me carga culpa sobre cierto alboroto que hubo en la iglesia sobre un hombre que mató a otro, que en ella se retrujo, y sobre lo que pasó en la prision del factor, yo procuré evitar el escándalo, y porque por los eclesiásticos no se hiciese ningun desacato a la justicia real de V. M. Y no pensé que sobre esto se me cargara culpa, porque yo no hallo en mi, en palabra ni en pensamiento haberla cometido, ni creo que criado mio, despues que estoy en esta iglesia se hallará haber hecho ningun desacato á la justicia, ni descortesia a ninguna otra persona, ni halládose en ruidos, que otros cada dia se hallan, ni otras deshonestidades. He procurado tener hombres de bien y me remito en este caso al gobernador que vino a hacer la residencia, aquien encargué la conciencia sobrello.

Visité esta iglesia, confirmé algunos que no estaban, españoles, negros, indios; ordené el servicio de la catedral lo mejor que se puede con la mala paga de los Oficiales, que hasta hoy 20 de Marzo no han dado puntada en lo del año pasado, y andará mal mientras ellos cobren los diezmos.

Bayamo.—En 20 de Marzo llegué a esta villa de San Salvador del Bayamo; confirmé, visité la iglesia y ordené sus cosas; y di la cédula de merced de 50.000 de V. M., de que dispuse se hiciera sagrario do hubiese constante Sacramento, que no le habia, y para sacramentar un enfermo era menester decir antes misa. Este año pasado se reedificó la iglesia, en que se gastaron al pie de 300 pesos. Hay en ella dos clérigos, Francisco de Carvajal y Domingo de Quintanilla, mas no puede sostenerse. En su hospital se halló un solo pobre tullido, y la parte y media que le toca de diezmos no se gasta en pobres enfermos, ni se les da. Hay treinta vecinos casados y por casar. Cuatrocientos indios naborias mal inclinados á cosas de la fe. La cacona no se les da, por la miseria y pobreza de la tierra, tan cumplidamente como está ordenado; pero estos indios no hacen mucho caso andar vestidos, que desnudos, que muchos dellos en dándoles la cacona lo dan. Hay al pie de doscientos negros.

Puerto del Príncipe.—En 30 de Marzo vine a esta villa del Puerto del Príncipe, que visité. Hay catorce vecinos. En la comarca vive Vasco Porcallo de Figueroa, la mas calificada persona de esta isla, de linaje y hacienda. Tiene en esta villa casadas dos hijas mestizas con dos de los principales della, y dende su Cabaña, que por mar y por tierra dista de aqui cien leguas, viene siempre á residir aqui parte del año. Es generoso y animoso, y es mucha parte para sustentar esta villa y la de Sanctispiritus. Todos le respetan como a padre, por sus buenas obras. Ahora es ido al Havana a visitar y consolar a D.ª Isabel de Bobadilla por la muerte de su marido D. Hernando de Soto.

Hay en esta villa 235 indios encomendados a vecinos; son medianamente tratados, y si se pusieran en livertad, ellos y los españoles fueran perdidos. Hay 160 negros e indios de Yucatan esclavos.