Dia 6. Caminamos de mañana, y á una distancia de 5 leguas se divisó la Sierra de Cairú. Este dia empezò á llover desde muy temprano hasta las tres de la tarde: se atravesaron unos grandes esteros, dejando dicha sierra sobre nuestra izquierda, siguiendo el camino al SE, y á la tarde paramos á la orilla de un arroyo crecido y pantanoso, y se le puso el nombre de San Bruno. Se caminaron este dia 14 leguas, poco mas ó menos, llegando todos mojados.

Dia 7. Se marchó de mañana, atravesando grandes esteros, hasta que llegamos á una gran laguna, que los indios llaman en su idioma Tenemeche, y nosotros le pusimos el nombre de Santiago Apóstol. Tiene dicha laguna de circunferencia cosa de cinco leguas, y de N á S como dos, antes mas que menos: es muy honda, pues inmediatamente que cae el caballo nada; su fondo es arena, tiene por partes barrancas; es agua muy dulce, suave y clara, no tiene pajonal ni broza alguna: mantiene mucho pescado, como bagres amarillos, blancos y otros peces que parecen truchas. Le entran por la parte del S dos arroyos, y desagua por otro que corre al E: al N de dicha laguna tiene dos médanos pequeños, en los que se crian mariscos, en el cual parage acampamos: y á las 6 de la tarde llegaron dos indios del Cacique Lepin, enviados del capitan Lican (que manda la gente de dicho Lepin, y es el heredero del cacicazgo por fallecimiento del Cacique Lepin). Estos dieron noticia al Comandante, que estaban acampados hacia la Sierra del Cairú, á distancia de cinco leguas de nuestro acampamento para unirse á nosotros; con cuya noticia volvió á despachar el Comandante estos dos indios, mandando llamar á Lican, el que con efecto llegó á las ocho de la noche, y dando razon del número de los indios que tenia, se retiró.

Dia 8. Marchamos de mañana, y llegamos á donde estaban acampados los indios á cosa de las tres, y estos nos esperaron formados en línea, armados con sus coletos y lanzas, saludándonos con escaramusas y griterias (que es su costumbre), viéndonos precisados á usar aquellas mismas acciones en correspondencia: y uniéndonos, marchamos, dejando la Sierra del Cairú al E, acampando á media tarde, por habernos sobrevenido una gran tormenta, y habernos llovido todo el resto de ella. Esta misma tarde llegaron á nuestro campamento dos indios enviados del Cacique Lincon, manifestando estar pronto el dicho y los demas caciques con sus indios, para seguir nuestra derrota.

Dia 9. Con el motivo de haber amanecido lloviendo, y todos mojados, pues fué preciso pasar el agua á caballo, se paró todo este dia, á fin de que secasen las ropas.

Dia 10. Marchamos de mañana, y habiendo caminado á distancia de 6 leguas, poco mas ó menos, estando inmediatos á una laguna, llegó Francisco Almiron y Luis Ponce, intérpretes que llevabamos de nuestra parte, y dijeron al Comandante de parte de dicho Lincon y demas caciques, hiciesemos alto, que querian recibirnos en aquel parage. Con este motivo ordenó dicho Comandante hacer alto: formó la gente, tomando por espaldas la laguna. Mandó poner la artillería en tierra y montarla, y que la punteria, para en caso necesario, la hiciesen á la cabeza de la silla ó lomillos del ginete, teniendo las mechas prendidas y encendidas en el guarda-fuego, distribuyendo el órden de lo que debian egecutar los de la formacion. Y estando prevenidos, á cosa de las once ó doce del dia, se vió venir la indiada, formada en batalla con sus armas, coletos y algunas cotas de malla: y estando á distancia de cuatro cuadras de nosotros, largaron sus caballos, y á todo correr, tomando nuestro costado izquierdo, pasaron del otro lado de la laguna por nuestra retaguardia, dando vuelta por nuestro frente, lo que egecutaron por dos ocasiones, formándose por nuestro costado izquierdo. A poco rato se vinieron todos los caciques, y uniéndose el Comandante con la oficialidad, salimos á recibirlos: y despues de grande razonamiento que dichos caciques hicieron y le fué esplicado á dicho Comandante por los intérpretes, se dieron las manos uno á uno hasta el último oficial, y retirándose el Comandante y dichos oficiales con los caciques, los regaló, mandando á un mismo tiempo echar pié á tierra á nuestra gente, para que acampase y comiese: y antes de ponerse el sol se retiraron á sus toldos.

Dia 11. Se marchó de mañana, y habiendo caminado como cosa de 4 leguas, llegamos á la toldería del cacique Lincon, dejando á la banda del N la del cacique Alcaluan y otros: (este cacique mantiene una majada de ovejas y cabras). Este, luego que llegamos, nos mandó dar providencias de ganado, y acampando nuestra gente, paramos hasta el siguiente dia. Esta misma tarde pasó revista á su gente dicho cacique, en que hicieron varias escaramusas y egercicios de á pié y á caballo.

Dia 12. Marchamos á cosa de las ocho del dia, y el motivo de salir á estas horas fué, porque determinó el Comandante dejar en los toldos de dicho Lincon, tres carretillas, llevando solo una con los dos cañoncitos y municiones, para con este motivo abreviar las marchas. Y llegando á un rio, que llaman el Salado, acampamos entre las cinco ó seis de la tarde, á cuyo rio se le puso el nombre de Nuestra Señora del Pilar, por haber llegado este dia. Es muy pantanoso, y el agua muy salada, pues habiendo un manantial que los indios tenian abierto de propósito, con dificultad se podia usar de ella: este dia se marcharian como 12 á 13 leguas.

Dia 13. Marchamos de madrugada, y llegamos al Rio de los Sauces, que está de esta banda del N de la Sierra de Casuatí, de donde se divisa dicha sierra. Este rio es de mucha agua, buena y dulce; tiene muchos pasos de piedra, sauces y pescados (este, dicen los indios, entra en la laguna de Santiago Apóstol, que ellos llaman Tenemeche.) Aquí hicimos nuestra parada, y se caminó como 14 leguas, habiéndosenos ido una parte del ganado que llevabamos, por descuido de los que lo arriaban, sin avisarlo al Comandante, hasta los tres ó cuatro dias.

Dia 14. De madrugada se despachó una partida á esplorar el campo, y á las tres del dia rompimos la marcha, costeando dicho rio: y habiendo caminado cosa de 8 leguas, pasamos por la toldería que fué del cacique Lincon, á donde los indios de nacion Teguelches lo habian avanzado. Estaban los toldos armados y muchos indios muertos; pues estos bárbaros á donde los llegan á avanzar, y matar alguno ó algunos, ya no viven mas allí, ni llevan los toldos, porque todo lo abandonan. Y pasando dicha toldería como cuatro leguas, llegamos á campar á la orilla del propio rio, habiendo caminado cosa de 12 leguas.

Dia 15. Nos mantuvimos en propio parage, por habernos llovido toda la noche y parte de la mañana: esta tarde se revistó toda la armada, y hallamos que se componia de 231, como queda dicho. Toda la armada se divirtió en pescar, y los indios llaman al pescado chalthua.