Toda la circunferencia de la bahía que se acaba de descubrir, se debe examinar escrupulosamente para ver si en ella desemboca algun rio caudaloso y navegable: porque hallándose, será esta bahía buscada. Tambien se debe visitar la sierra opuesta á su entrada, que queda al lado del oeste, pues parece natural que de ella desague algun rio, ó corra por sus faldas alguno que venga del interior de la campaña: finalmente se deben examinar de la misma suerte los dos Rios Negro y Colorado, y su terreno intermedio.

El diario del Padre Cardiel que V.E. conserva, del viage que hizo 70 leguas del Volcan para el sud por tierra, dice lo siguiente:

"Desde el Volcan, caminando por cerca de la costa del mar, hay como 100 leguas hasta el Rio Colorado, sin habitacion de indios: en este y en el de Sauce que está como 30 leguas mas hallá, y en su intermedio, habita la nacion Teguelche, que tiene poca comunicacion con los cristianos; puebla esta nacion las orillas del mar por aquella parte, y mas allá de él habitan otras muchas naciones hasta el Estrecho, no por la costa del mar, que es tierra estéril, sino por tierra adentro, segun las noticias que nos dán los Serranos, Aucaes y los Teguelches."

Lo que comprueba las noticias de la Corte, referidas, es la relacion circunstanciada de Mr. Falkner, que certifica ser el terreno entre los rios muy adaptado para poblaciones, y aun en las orillas del mar, como se verifica del citado diario, que en otro discurso dice lo siguiente:

"Que los Serranos y Aucaes dieron noticia al dicho Padre del grande número de gente que habita entre los dos Rios, Colorado y Sauce, y de los bosques y otras utilidades que allí habia, necesarias para fundar pueblos."

A mi entender no se debe abandonar el Puerto de San José, nuevamente descubierto, porque de él se puede salir á examinar los sobredichos rios y terreno intermedio, con mas comodidad que de otro lugar que no tenemos en aquella costa. Me hago cargo de la falta de agua que en él se experimenta: mas la diligencia y trabajo la podrán facilitar. Se debe examinar si los manantiales de agua dulce, que dicen estar distantes 4 ó 5 leguas, están en parage de no poderse conducir al puerto, esto es, si tiene declivio el terreno: porque con cualquiera pequeña abertura se podrá conseguir; y no pudiendo vencerse, si el terreno próximo á dichos manantiales[4] es capaz para cultivo, mudando la poblacion á él, y dejando en el puerto un fuerte para respeto del establecimiento. Tambien se podrá mandar de aquí un cierto número de bueyes mansos y carretas para conducir el agua que se ha de beber, en cuanto no se descubren otras providencias.

[Nota 4: El diario de D. Francisco Viedma, Comisario Super-intendente de la Bahía de San Julian dice:—Que la tierra de aquel parage manifiesta mucha mas bondad que la en donde se hallan, y que abunda mas de leña.]

El mismo recelo que tiene su Magestad (y pretende evitar) por los dos mencionados rios Negro y Colorado, debe haber por este puerto: porque siendo tan fácil el desembarque á cualquiera nacion, está facilitado igualmente el poder internarse á las campañas inmediatas y á los sobredichos rios, (que no pueden estar lejos) y seguir por ellos su navegacion cuando lo intentasen.

Me ocurre tambien una reflexion, á mi parecer digna de atencion, para no despreciar dicho puerto, y es, que en el caso de que los rios Negro y Colorado no dejen entrar embarcaciones en sus puertos por falta de fondo y otras incomodidades inevitables, vendrá á suceder que todo el peligro que en ellos considera S.M., recaerá en el puerto nuevamente descubierto, lo que pide una deliberacion muy séria y prudente.

Cuanto á las ventajas de la navegacion, me parece que seria muy útil el dicho puerto, tanto para los que naveguen á Malvinas y á San Julian, ó á algun otro establecimiento que se verifique en la costa, teniendo en el camino un puerto en que entrar en caso fortuito, como á los navios que fueren y vinieren para el mar del sud: cuya utilidad no menos resultará á favor del comercio de quien puedan ser dichas embarcaciones. El que se podrá hacer con los establecimientos que nuevamente se levantasen, aun lo ignoramos, en cuanto no se descubra el terreno adyacente á ellos, sus frutos y producciones, y que se tomen medidas proporcionadas para hacerlos útiles.