BASILIO VILLARINO.
Señor D. Francisco Viedma.
XIV.
Informe del Virey Vertiz, para que se abandonen los establecimientos de la Costa Patagónica.
EXMO. SEÑOR:
Muy Señor mio. Segun lo resuelto por S.M. en la real órden que V.E. me comunicó con fecha de 15 de Julio de 1781, acordé con el Intendente lo que podian minorarse los gastos de los establecimientos patagónicos, atendidas las urgencias del real erario por la guerra y sucesos del Perú, reduciéndose á conservar lo poblado, y no intentando por ahora ocupar otros puntos que San Julian y Rio Negro. Esto no obstante, no salvaria yo el escrúpulo que me queda, si no hiciese presente á V.E. lo que me ocurre en cuanto á la utilidad ó perjuicio de dichas poblaciones, á fin de que, instruido el real ánimo, pueda resolverse lo mas conveniente.
Sin embargo de la continua observacion que he estado haciendo, por las noticias é informes de varios sugetos imparciales que habian examinado aquellos terrenos, y eran inteligentes en las entradas de los puertos, fondeaderos y demas circunstancias, he estado combinando estas mismas especies con la correspondencia de los Super-intendentes, y observando singularmente en el del Rio Negro, las grandes dificultades que se les presentan, pues las unas confesadas en sus oficios, y las otras en las resultas, me iban confirmando en el dictámen, de que S.M. expendia una gran parte de su erario, sin fruto ni utilidad conocida á su servicio, y sin seguridad de su dominio en esta parte.
Bien conocí desde los principios, que el poblar la costa patagónica, tenia por objeto acreditar mejor la posesion de ella, y evitar que otras naciones se colocasen en algun punto de la misma, por donde pudiesen introducirse á los reinos del Perú y Chile: pero esto parece difícil, por la calidad de sus terrenos, por falta de buenos puertos, por las excesivas mareas, por lo rigoroso del clima y otras causas.
Para asegurarme mas del concepto formado en el asunto, quise recoger los dictámenes de los pilotos y sugetos que navegan á la referida costa, con el ánimo de instruir á V.E. completamente, así del estado de las poblaciones, como de todo lo demas perteneciente a la utilidad de ellas. Y tratando de la Bahía de San Julian, donde se halla el Comisario Super-intendente D. Antonio de Viedma, incluyo los dictámenes números 1, 2, 3, 4 y 5, que dan conocimiento de aquel parage, calidad de su terreno, aguas, temperamento, leñas, maderas y puerto: extendiéndose los de los número 3 y 4 á dar noticia de los demas puntos de la costa que se han reconocido; á que agrego la representacion número 6 del poblador Santiago Moran, á nombre de los demas de su clase, quedándose aplicados los remedios que han sido posibles para sus alivios. Pero como sufren tantas incomodidades, y ven perecer á sus compañeros frecuentemente, aquellos, y los que están aun en esta provincia, se han intimidado hasta lo sumo, refiriéndome yo á lo que dichos papeles expresan, porque conviene puntualmente con los demas informes que omito, por no hacer mas difusa nuestra exposicion.
En cuanto al Rio Negro, Puerto de San José y San Antonio, expresan sus calidades los informes número 1 y 3 citados, como tambien los comprendidos bajo el 7, 8 y 9, á que agrego el de los colonos de dicho Rio Negro, número 10, para dar cabal idea de sus clamores por las circunstancias del país, que sin duda es el menos malo de la costa patagónica, y en donde á fuerza de muchos gastos se conseguirá la poblacion, como ya lo tengo insinuado á V.E. Pero vengamos á la utilidad de esto y los demas.