Tambien puede haber entre los tales Césares españoles la política natural de no descubrirse á quienes los domine, para que no alteren el modo de gobierno, y leyes municipales entre si acordadas, con que puede ser esten bien hallados: pues la parcialidad entre ellos dominante, mas querrá carecer de las útilidades que les podia proporcionar la sugecion al Rey de España, que decaer de la autoridad, que pueden pensar establecida en su descendencia.

Ni fuera temerario creer, que como lo hicieron los pocos que empezaron á restaurar de los moros el reyno de Aragon, hayan dichos españoles Césares fundado alguna, aunque muy pequeña monarquia, con tales fueros y libertades de los subditos, y limitaciones de la soberania, que aborrescan absolutamente en comun la novedad del gobierno, y de las leyes á que no estan acostumbrados.

Y suponiendo que aunque haya 350 leguas por mar de aquí al paraje que señala dicho derrotero, se podria á poca costa descubrir con un navio, y una falua en menos de tres meses de ida y vuelta, y salir de tantas dudas, no deja de ser notable el descuido que hay en esto: y aun cuando no fuese cierta la noticia de dichos Césares, podrian á la venida descubrir con una buena chalupa, las ensenadas y puertos que hay desde el Cabo de San Antonio al estrecho de Magallanes, y sí los dos grandes rios de las Barrancas y Tonuyan son navegables tierra adentro, con otras circunstancias que pueden ser muy importantes al servicio del Rey, y seguridad de esta parte de América: porque sin duda Su Magestad enviaria providencias para asegurar que en ningun tiempo cayesen en poder de extrangeros los puertos de San Julian, y otros que se descubriesen &a.

CARTA

Del Padre Jesuita José Cardiel, escrita al Señor Gobernador y Capitan General de Buenos Aires, sobre los descubrimientos de las tierras patagónicas, en lo que toca á los Césares (11 de Agosto de 1746.)

SEÑOR GOBERNADOR Y CAPITAN GENERAL,

Me alegraré que V.S. se halle con la cabal salud que mi deseo le solicita para universal bien de estas provincias.

Estando en esta nuestra estancia de Areco, retirado de la mision de españoles, que no pude proseguir mas que por 15 dias, á causa de la defensa ó guerra contra los indios, be recibido respuesta de mi Provincial á la carta que le escribí recien llegado del viage del mar, enviándole el diario del viage, y pidiéndole que informase al Consejo Real sobre el celoso y eficaz porte de V.S. acerca de dicho viage. Contiene la respuesta tres puntos: en el primero me dice estas formales palabras:—"Haré lo que dice el Sr. Gobernador, de escribir al Consejo, como Su Señoria lo merece, por su celo y eficacia en servicio de Dios, y del Rey; que quizá si no hubiese sido por él, nada se hubiera hecho. Yo me alegrára mucho de poder servir á V.S. en cosas de mayor monta; pues ademas de otros títulos milita en mi el de paisano."

En el segundo me pide, que ruegue á V.S. me dé una certificacion firmada de los gastos que los tres Padres hemos hecho en el viage, porque así conviene. Ruego á V.S., me haga este favor, como de su benevolencia lo espero: podrá venir esta certificacion con él que lleva esta carta, enviándola para eso al Colegio.

En el tercero me dice, atendiendo á mis deseos, que, "luego que halle coyuntura emprenderá el viage del Volcan, que es sierra distante de Buenos Aires como cien leguas al sud-oeste; para ver si allí hay forma y parage á propósito para formar un pueblo de indios serranos, que los Padres del de los Pampas tienen apalabrados; y penetrar desde allí á los célebres Patagones y Césares, hasta el estrecho de Magallanes. Porque habiéndose frustrado esta empresa por mar, por lo inhabitable de sus costas, como hemos visto, dice que no halla otro modo para esta tan famosa mision, por tantos años pretendida por el ánimo real, y del nuestro, sino principiando por dichos serranos, y prosiguiendo por sus inmediaciones á los inmediatos." Larga y tarda empresa, por cierto, si así se toma: mas pronta y eficáz la espero yo por la actividad, y celo cristiano y real de V.S., especialmente si V.S. considera bien lo que aquí dice.