más compañía que su pensamiento,

que alegre le ofrecía

inocentes ideas de contento.

Marchaba sola la feliz lechera,

y decía entre sí de esta manera:

—Esta leche vendida,

en limpio me dará tanto dinero;

y con esta partida

un canasto de huevos comprar quiero,

para sacar cien pollos que al estío