—respondió el Charlatán—, pues yo me río;
en diez años de plazo que tenemos,
el rey, el asno o yo ¿no moriremos?
Nadie encuentra embarazo
en dar un largo plazo
a importantes negocios; mas no advierte
que ajusta mal su cuenta sin la muerte.
LA CIGARRA Y LA HORMIGA[9]
Cantando la Cigarra
pasó el verano entero,