que despacio y muy poco el dichoso Esquilón

se hubiese de tocar sólo en tal cual función,

y pudo tanto aquello en la gente aldeana,

que el Esquilón pasó por una gran campana.

Muy verosímil es, pues que la gravedad

suple en muchos así por la capacidad;

dígnanse rara vez de despegar sus labios,

y piensan que con esto imitan a los sabios.

EL PEDERNAL Y EL ESLABÓN

Al Eslabón de cruel