por alcanzarlas, caí
y me quebré las costillas.
(El desdén con el desdén, jornada 1.ª, escena I.)
POR LA PUENTE, QUE ESTÁ SECO
Iba camino un abad
muy gordo y muy reverendo;
llegando a un río, intentó
pasar el vado, y saliendo
un pastor, le dijo: —Advierta