por una calle iba andando,

y en una reja, pasando,

se dió un codazo terrible.

Enfurecido, aunque en vano,

volvió a la reja culpada,

y le dió tan gran puñada,

que se destroncó la mano.

Irritóse, y a dos brazos

tomó, sacando la espada,

y allí a pura cuchillada