y el paciente echaba verbos.
—Hermano, tened paciencia
—decía el quirurgo diestro—,
que este achaque va despacio,
que en el hipocondrio interno
tenéis una hidropesía;
alcanzadme ese tintero,
porque quiero recetaros
un nuevo eficaz remedio.
Y al darle el pobre la pluma