le saltaron de contado

los ojos, y quedó ciego.

A leer volvió con enojos

los renglones, y al mirarlos

despacio, vieron sus ojos:

“Para los ojos, abrojos

son buenos para sacarlos.”

(La dama presidente, jornada 1.ª)

EL LOCO POR LA PENA ES CUERDO[15]

En Sevilla un loco había