de tema tan desigual
que una piedra de un quintal
al hombro siempre traía,
y al perro de cualquier casta
que dormido podía ver,
dejábasela caer,
con que quedaba hecho plasta.
Con un podenco afamado
de un sombrerero encontró,
a cuestas la ley le echó
de tema tan desigual
que una piedra de un quintal
al hombro siempre traía,
y al perro de cualquier casta
que dormido podía ver,
dejábasela caer,
con que quedaba hecho plasta.
Con un podenco afamado
de un sombrerero encontró,
a cuestas la ley le echó