desacato de los niños),

estábase muerto de hambre.

Un gato maullaba entonces,

y dijo el chiquillo: —¡Zape!

¿De qué me pides los huesos,

si aún no me han dado la carne?

(El pintor de su deshonra, jornada 3.ª, escena XXI.)

EL CONSUELO

Cuentan de un sabio que un día,