del suelo una flor levanta,

llévala y dile a Alejandro

que digo yo que me haga

sola una flor como ella.

Verás luego que no pasan

trofeos, aplausos, glorias,

lauros, triunfos y alabanzas

de lo humano, pues no puede,

después de victorias tantas,

hacer una flor tan fácil,