que nunca has visto la cara
de Alejandro, nuestro César,
de aquel cuyas alabanzas
le coronan de laureles
y rey del orbe le aclaman?
El filósofo le dijo:
—¿No es un hombre? ¿Qué importancia
tendrá el verle más que a ti?
O si no (para que salgas
desa adulación común),