DESPRECIO DE LA GRANDEZA HUMANA
Medita un poco este ejemplo:
Un filósofo que estaba
en un monte, o en un valle
(que no importa a la maraña
que esté en bajo o esté en alto),
vió un soldado que pasaba;
se puso a parlar con él,
y al fin de pláticas largas,
le dijo: —¿Posible ha sido,