y tanto se divertía
del afecto que llevaba,
que todo cuanto escribía
a voces representaba.
Llegó al paso de un león
a aquella misma ocasión
que con la comida entraba
el ama, y como él estaba
llevado de su pasión:
—¡Guarda el león! —con voz fiera
y tanto se divertía
del afecto que llevaba,
que todo cuanto escribía
a voces representaba.
Llegó al paso de un león
a aquella misma ocasión
que con la comida entraba
el ama, y como él estaba
llevado de su pasión:
—¡Guarda el león! —con voz fiera