junto al último se asienta.

Volvió mejor informado,

a dar al gatillo vuelta,

diciendo: —En efecto, ¿es

de la última la más cerca?

—Sí —dijo—. —Pues vela aquí,

—respondió con gran presteza,

sacándole la que estaba

penúltima; de manera

que quedó, por no hablar claro,