y él dió desde allí en cantar,
siempre que el prefacio entona,
por que la ofrenda se aplique:
Tibi semper et ubique
gratias a Macarandona.
(El secreto a voces, jornada 2.ª, escena XVIII.)
LOS HUÉSPEDES QUÉ GUSTO DAN...
Llegando una compañía
de soldados a un lugar,
empezó un villano a dar